Mas clases del primer libro de Samuel
Habla Jehová porque tu siervo oye
Demasiado tarde para buscar a Dios
En la cueva con David
Lo que Dios busca en cada creyente

EN LA CUEVA CON DAVID
1 Samuel 22:1-2

Introducción:
En la clase de hoy aprenderemos de David. Un hombre que aunque era conforme al corazón de Jehová experimentó el desprecio de su rey. Después de matar al gigante Goliat; en vez de recibir honra, perdió su trabajo como músico del rey; perdió su esposa, su casa, su mejor amigo y su autoestima. Este fue uno de los momentos más bajos de su vida, y si quieres saber cómo se sentía realmente, lee el Salmo 142. David no tenía seguridad de vida, no tenía comida, no tenía a quién hablar, no tenía ninguna esperanza que todo iba a mejorar. Como no tenía casa, David huyó al desierto; allí encontró una cueva en donde podía reflexionar sobre su vida. ¿Estaba Dios con él o no?

1. En la cueva se aprende a depender de Dios.

Yéndose luego David de allí, huyó a la cueva de Adulam; (1 Sam. 22:1ª) Estando en la cueva y en medio de la soledad, David nunca dudó de Dios. En vez de sentir lástima por sí mismo; él clamó a Dios por ayuda. En vez de maldecir a Saúl por la maldad que cometía, cayó de rodillas ante Dios. El Señor lo había llevado a la cueva de Adulam para moldear su carácter.

Mi querido amigo, el hecho de que tienes problemas no quiere decir que Cristo se ha olvidado de ti. Lo que El
quiere es que tú reconozcas que estás necesitado de El. Dios te lleva a la cueva de la soledad y los problemas para prepararte para una victoria grande. Muchos dirán, ¡Cómo sufre ese cristiano!; por eso no me hago cristiano. Pero no temas. Recuerda las palabras del apóstol Pablo: Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados (Rom. 8:28).

Una cosa necesitas hacer cuando estás en la cueva con David. No quites tu mirada del único que puede sacarte de allí. El es el único que puede darte la victoria. Ese es Jesús. El está de tu lado. ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿Quién contra nosotros? (Rom. 8:31).

2. Hay más gente en la cueva contigo.


Mientras estás en la cueva, recuerda esto; siempre habrá gente en peores situaciones que tú y ellos vendrán a ti
por ayuda. Y cuando sus hermanos y toda la casa de su padre lo supieron, vinieron allí a él. Y se juntaron con él todos los afligidos, y todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y fue hecho jefe de ellos; y tuvo consigo como cuatrocientos hombres (1 Sam. 22:1b-2).

Esta es la razón por la cual nosotros como creyentes no debemos dudar de Dios. Porque si dudamos de la providencia de Dios, entonces ¿Dónde está nuestra fe? ¿Cómo podremos ayudar a los que no son creyentes si nosotros mismos no dependemos de Dios? A pesar de que David estaba en el problema más grande de su vida; tal vez quería estar solo, pero, él recibió a los que venían a él. Ahora bien, él no les dijo que les iba ayudar. Más bien les mostró a Aquel que les podía ayudar, Jehová. Estos hombres llegaron ser los grandes guerreros de David. Ahora mismo, El que ayudó a David y a los demás en la cueva de Adulam está aquí para ayudarte. Así como esos hombres deudores, amargados y cargados de la miseria de la vida llegaron a David, así puedes llegar a Cristo Jesús. El quiere ayudarte con tu carga. No importa que carga tengas, El quiere quitártelo de encima. Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar (Mat. 11:28).

Conclusión:
La mayoría de los que seguimos a Cristo hemos sido personas que vinimos a Dios porque nadie más podía ayudarnos. En medio de las situaciones más difíciles todos nos dieron la espalda. Quizás nos quitaron lo único valioso que nos quedaba. Pero Cristo Jesús nos recogió cuando estábamos en la cueva de la desesperación. Ahora el Espíritu Santo nos consuela dándonos a conocer el amor de Dios hacia nosotros.

 

 

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