DEL POLVO AL POLVO
1 Reyes 2:1-3

Introducción:
Hay un camino por el cual todo hombre y mujer va a pasar tarde o temprano, y es el camino de la muerte.
La muerte no respeta edades, condición económica o social. Sea joven o viejo, pobre o rico, del barrio o de la ciudad, no importa; todos tendrán que pasar por esa experiencia; al menos que seas cristiano y Cristo venga por ti antes de que mueras.
Tal vez habrás preguntado ¿Por qué tenemos que morir? _La respuesta la encontramos en la Biblia y es sencilla.

   Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron (Rom. 5:12).

   Tristemente, el pecado de Adán ha sido traspasado a ti y a mí; no hay nada que podamos hacer para cambiar lo que Dios ha determinado. Y así como fuimos formados del polvo de la tierra; así volveremos a ella. La Biblia dice que:

   Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás (Gen. 3:19).

   Así que, la próxima vez que veas hacia el suelo ten en cuenta que un día serás parte de ella.
La idea de la muerte no es atractiva ni placentera; más bien, es depresiva y nadie quiere pensar en ella; sin embargo, mientras el pecado permanezca en el mundo; cada vez que pasemos frente a un cementerio o una casa funeraria siempre nos recordaremos que un día estaremos allí.

1. David sabía que iba a morir y se preparó para enfrentar la muerte.
La muerte no era algo que David deseaba; no obstante, él sabía que iba a morir. Cuando vio que ya era viejo, dijo a Salomón:

   Yo sigo el camino de todos en la tierra; esfuérzate, y sé hombre (1 Re. 2:2).

   Mi amigo, ese es el destino de todo hombre en la tierra. La vida es como un valle, y desde el momento en que nacimos la sombra de la muerte nos ha estado siguiendo.
Ahora bien, ¿Se puede preparar para la muerte? . Pero, lamentablemente no todos lo hacen. David se preparó para morir. Primero, aconsejó a su hijo Salomón acerca del reino de Israel. Segundo, él sabía que era necesario estar bien con Dios.
Ahora te hago una pregunta ¿Qué si el doctor te dice que vas a morir en dos meses? ¿Estás preparado para morir? ¿Cómo está tu relación con Dios? ¿Cómo está tu relación con tu familia? ¿Estás preparado para presentarte ante un Dios santo para entregar cuenta por tu vida en esta tierra?
2. La muerte de un incrédulo es para condenación eterna.
   Cuando una persona que ha rechazado a Cristo como su Señor y Salvador muere es triste. No porque se haya ido de esta tierra; porque todos nos vamos a ir de esta tierra; pero, porque su futuro es uno de dolor, lloro y lamento.

   Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda (Apoc. 21:8).

   Estando ante Dios, aunque un incrédulo se defienda diciendo: Yo fui buena persona, no merezco estar aquí; ya nada será válido. Hoy es el día en el cual debemos acercarnos a Dios arrepentidos de nuestros pecados. Hoy es el día de salvación.

3. Para un cristiano, la muerte es solamente una experiencia que lo conduce a la presencia de Dios.
Para alguien que está en buenas condiciones con Dios; la muerte es solamente una experiencia que lo conduce al gozo de su Señor. No hay nada que temer. Por cuanto sus pecados fueron perdonados por Cristo, ya la condenación no es para él.
Dios habla así acerca de la muerte de sus hijos:

   Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos (Sal. 116:15). 
Cuando leemos la historia de Lázaro; un hombre que mendigaba para poder sobrevivir, debe llenarnos de esperanza. Este hombre aunque pobre y enfermo temía a Dios. Ciertamente no tenía cosas materiales. No tenía familia. No tenía en donde caer muerto. Sin embargo, en su muerte fue llevado por los ángeles a la presencia de Dios; mientras el rico fue llevado al infierno no por haber ignorado a Lázaro sino por no haber temido a Dios.
Así que, mi hermano, nosotros no debemos temer. Cristo nos ha salvado de la condenación eterna. El día en que muramos estaremos con El.

Conclusión:
   Como hemos visto; por cuanto hemos sido formados del polvo al polvo volveremos. Mi amigo, si hoy la muerte te llevara cara a cara con Dios ¿Estás listo para enfrentar tu futuro? Si no, hoy puedes pedirle a Cristo que te salve de la ira venidera.

 

Copyright © Salvados para Servir, Neftalí F

 

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