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Acciones de una conciencia culpable
El mensaje de Dios a un hombre pecador


OBED-EDOM Y EL ARCA DEL PACTO
2 Samuel 6:10-12

Introducción:
Cuando Obed-edom supo que el arca del pacto venía para su casa; al principio tal vez tuvo temor. Pero, cuando descubrió que a causa del arca del pacto su casa estaba siendo bendecida se convirtió en el hombre más feliz del mundo. De pronto, todas sus amarguras se convirtieron en gozo y la escasez en abundancia.

1. ¿Qué significaba el arca del pacto?
La Biblia nos dice que el arca del pacto representaba la presencia de Dios en medio de su pueblo. A través del arca del pacto, Dios le hablaba a su pueblo. Y de allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, todo lo que yo te mandare para los hijos de Israel (Ex. 25:22). De manera que cuando el arca del pacto llegó a la casa de Obed-edom, era la misma presencia de Dios visitando su casa. Y mi querido hermano, en donde está la presencia de Dios, la vida del hombre cambia.   Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace prosperará (Sal. 1:3). En tres meses que estuvo el arca del pacto en su casa; Obed-edom recibió bendiciones que él nunca esperaba. Al ver que Obed-edom era bendecido por el arca de Dios, David decide traerlo a Jerusalén. Probablemente dijo: ¡Yo estoy loco! Me estoy perdiendo mis bendiciones. Yo también quiero ser bendecido. Yo también quiero la presencia de Dios en mi casa.

2. Para nosotros el arca del pacto es Jesucristo.
El libro de Hebreos nos dice que, el arca del pacto del Antiguo Testamento era sólo una representación de Cristo (Heb. 9:1-9). Ahora bien, algo sorprendente pasó. El amor de Dios hacia nosotros era tan grande que El quiso darse a conocer de una manera visible. Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como la del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad (Jn. 1:14). En el Antiguo Testamento Dios se manifestaba a su pueblo a través del arca del pacto, que era un mueble hecho de madera y oro. Ahora, Dios se ha manifestado a nosotros a través de Cristo y el Espíritu Santo. Y todo aquel que recibe a Cristo en su casa o en su vida recibirá las abundantes bendiciones que Obed-edom recibió.

3. Los que reciben a Cristo, sus vidas son cambiadas.
Todos sabemos en que condiciones se encontraba la mujer samaritana antes de encontrar a Cristo. La vida de esta mujer estaba llena de amargura y de culpabilidad. Toda su vida de adulto había estado buscando llenar el vacío que había en su alma. Ella pensaba que con cambiar maridos podía borrar su pasado. Pero, todo fue en vano hasta que se encontró con Jesús en el pozo. Al ver la necesidad de su alma exclamó: ¡Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed! (Jn. 4:15ª). Ella comprendió que la sequedad de su alma no se podía saciar con ninguna cosa sino solamente con Jesús. Tristemente, muchos no quieren a Cristo en sus casas. Le tienen temor a Dios porque no están bien con El. Sin embargo, de algo tenemos que estar seguros; si Dios no está en tu vida o en tu casa o en todas las cosas que haces no esperes bendición. Pero, si has reconocido tu necesidad de Cristo, El te dice: Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de vida (Apoc. 21:6b).

Conclusión:
Si te has sentido solo, necesitas la presencia de Cristo en tu vida. Deja que Dios haga lo que tú no puedes hacer. Ríndete ante el Señor. Entrégale toda tu vida y verás que así como bendijo a Obed-edom  te bendecirá a ti también.

 

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