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Estoy apasionado

Mateo 13: 44-46 Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo. 45 También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, 46 que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró.

Introducción
Estamos en los primeros días de este nuevo año, hace dos días le prediqué bajo el tema: "Haz la diferencia en el 2011". Hemos sido invitados y retados por nuestro Dios a hacer la diferencia. Pero para hacer la diferencia se necesita de un elemento muy principal, la pasión, nunca podremos hacer la diferencia si no tenemos pasión para hacerlo.
Los grandes objetivos y propósitos en la vida se logran solamente cuando verdaderamente tenemos pasión por ello.
A. Si estudias solo por asistir a una escuela sin tener una pasión de lo que estás haciendo pronto dejaras la escuela.
B. Si te quiere casar solo por sentir lo que se siente estar casado sin tener una pasión en ello tu matrimonio estará en la estadística de los divorciados.
C. Si trabajas solo por ganar dinero sin tener pasión de lo que estás haciendo, nunca saldrás de ganar el mínimo.

     La Biblia dice que José lo vendieron sus hermanos a unos mercaderes, éstos lo llevaron a vender como esclavo en Egipto, y al estar haciendo el trabajo de esclavo en la casa de Potifar, él hiso las cosas con pasión y por ello llego a quedar como mayordomo. Génesis 39: 4 Así halló José gracia en sus ojos, y le servía; y él le hizo mayordomo de su casa y entregó en su poder todo lo que tenía. Si José no hubiera tenido pasión para hacer las cosas se hubiera quedado como un simple esclavo.
José posteriormente lo acusaron falsamente y le llevaron a la cárcel, pero ahí siguió haciendo las cosas con pasión y todos los presos lo respetaban. Bueno resumiendo: Tanta pasión tenía José para hacer las cosas que llego hacer el segundo en todo el imperio egipcio, solo el Faraón estaba arriba de él, todo porque siempre hacía las cosas con pasión. 
Sea cual sea su trabajo, busque hacer las cosas con excelencia, no se conforme con menos, si usted es cocinero hágalo con amor, póngale sazón, lea libros de recetas busque información, apréndase muy bien los condimentos y sazones, invente un nuevo platillo cuando menos sienta le pegara al blanco.
El otro día hable con el dueño del restaurante "mio susshi" que es cristiano y nos testificaba a unos pastores que él lo que le ayudo fue su invento de la "pizzasushi." Y Dios lo bendijo abriendo siete restaurantes.

      Si usted es jardinero aparte de aprender a cortar grama, apréndase los nombres de la gran mayoría de las plantas, pero no solamente eso, sino también aprenda bien el funcionamiento de las maquinas que usted usa por si algún día se arruina una de esas, sea el ingeniaron mecánico que la arregle, pero todo se logra cuando lo hacemos con pasión.

     Recuerde una pasión sana te llevara a granes alturas, pero una pasión enfermiza te llevara a la depresión por lo tanto no es pasión.

I. Pasión por algo invisible pero de gran valor

     Hoy tenemos las dos descripciones dadas por Cristo en Mateo 13 que hablan con respecto a la conducta de los que quieren el reino de los cielos.
Encontrar el reino tiene que ver con la capacidad para ver, entender y apreciar el verdadero mensaje del evangelio y cuando se logra debe de haber pasión para lograr alcanzarlo.
Estas dos ilustraciones presentadas por Jesús nos dicen que el reino de los cielos es como un “tesoro escondido y una perla preciosa”. Ambos personajes “vendieron todo lo que tenían” con el fin de comprar el campo donde estaba el tesoro y obtener la perla de gran valor, eso solo lo pudieron hacer por la pasión que tenían por dicho tesoro, de lo contrario nunca se hubieran desasido de sus posesiones. 

     Tanto el tesoro como la perla representan a Cristo mismo y el que lo encuentra busca por todos los medios de lograr obtenerlo.    
Pero también es posible que algunos teniendo el tesoro frente a sus ojos no puedan apreciar su valor y otros teniendo la perla preciosa en sus manos no puedan apreciar su belleza. 

    Son muchos los que estando cara a cara con Cristo le rechazaron y muchos hoy continúan haciendo lo mismo.  La Biblia dice hablando de Cristo que “a lo suyo vino y los suyos no le recibieron” y también que “la luz vino a este mundo pero los hombres amaron más las tinieblas que la luz” (Juan 1).

     ¿Cómo es posible despreciar y rechazar tan fácilmente algo de tan gran valor como Jesucristo?  ¿Cómo es posible rechazar al autor de la vida y escoger las tinieblas antes que la luz? 
El hombre nos dice la Biblia que está ciego y sordo a las realidades del tesoro del evangelio de Cristo.  Por eso el hombre rechaza el tesoro escondido y la perla preciosa.
La Biblia nos deja ver claramente que “el hombre natural no comprende las cosas del espíritu porque le son locura y se han de percibir espiritualmente” (2 Corintios 2:14). 
Así que si nosotros hemos llegado a ver el “tesoro Escondido” o a apreciar la belleza de la “perla preciosa” ha sido por la misericordia y la gracia de Dios. Tal como dijera el apóstol Pablo “por gracia sois salvos por medio de la fe y esto no de vosotros sino que es don de Dios”. (Efesios 2)

II. Cuando hay pasión aunque sea costoso se obtiene

      En las ilustraciones presentadas por Jesús se nos dice que ambas personas “vendieron todo lo que tenían” para poder tomar posesión de aquello que habían hallado.  Es importante este punto porque el mensaje central está en que ellos se despojaron de todas sus posesiones para solo quedarse con lo que habían hallado. 
Es posible que ellos hubieran trabajado toda su vida para tener lo que tenían y tuvieran gran apego a todo aquello, sin embargo de deshicieron de eso.
El punto está en que no se pueden tener ambas cosas a la misma vez.  Si se tienen las “posesiones” por muy buenas que sean, no se puede obtener el tesoro o la perla preciosa. 
Las posesiones “todo lo que tenía” nos representa todo lo que fue obtenido en la vida.  En algunos lo podemos igualar a bienes materiales como el dinero, en otro la fama, en otros los títulos, en otros quizás representa una posición social, etc. 
Para tener a Cristo hace falta dar la espalda a una visión terrenal de la vida con glorias terrenales para centrar su esfuerzo y mirada en las “glorias celestiales”.
Hoy día muchos desean a Cristo sin dejar el tesoro terrenal.  Enamorados del mundo nunca alcanzaremos a Cristo.     Pablo nos enseña de una manera clara con respecto a esto, el dice en: Filipenses 3:7-9 "Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. 8 Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo".
Tal como los personajes de la historia narrada por Cristo, Pablo “vendió todo lo que tenía” para seguir a Cristo.  Pablo hizo un intercambio o trueque.
Pablo entendió que Cristo es el tesoro escondido y la perla preciosa por lo tanto dejó todo como “por pérdida o estiércol” con el fin de agradar a Cristo. 
¿Significa esto que no se ha de trabajar o no hemos de educarnos o no buscaremos tener un lugar más cómodo para nuestra familia? De ninguna manera.  El punto está en el lugar de prioridad donde están puesta las cosas con respecto a Cristo. El mismo dijo: Mateo 19: 29 Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.         Dios se preocupa de los suyos y si usted pone a Cristo en primer lugar dejando todo lo demás, entonces cumplimos el mandamiento que dice “más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y recibiremos todas cosas por añadiduras”.       Pablo había dejado como “perdida” todo lo que para él era de gran estima  con el fin de ser fiel a Cristo.  Hay cosas que aunque tienen mucho valor de un punto de vista humano, se convierten en tropiezo para la vida espiritual. 

     Pablo tuvo que deshacerse de su currículo social para obtener a Cristo. Pablo tenía mucho de que gloriarse pero todo eso que el poseía no le servía de nada en cuanto a agradar a su Señor.  El prefirió tener pérdida material pero ganancia espiritual.

Conclusión
Tal como aquellos dos hombres de la parábola de Jesús Pablo despreció todo lo que él era y todo lo que poseía con el fin de obtener “el tesoro escondido” y “la perla preciosa” que es Cristo. Igual que él  hagamos nosotros para ganar el reino de los cielos.

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