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No eres lo que aparentas

      Mateo 25: 1- 10 Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. 2 Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas. 3 Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; 4 mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. 5 Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron. 6 Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle! 7 Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas. 8 Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan. 9 Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas. 10 Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta.

    Introducción
Hay personas que aparentan tener dinero, pero la realidad es otra, no tienen nada, hay personas que aparentan ser felices, pero la realidad es que son infelices. Hay personas que aparentan tener humildad, pero en la realidad no tienen ni lo más mínimo, hay matrimonios que no son lo que aparentan.

     Cuando Eva se acerco al árbol prohibido, vio que su fruto era agradable al paladar, eso le estaba engañando, el fruto tenia apariencia de bueno, pero realmente era malo.

Un hombre corto un fruto de una parra montes tenia apariencia que sus frutos eran buenos, pero realmente su apariencia engañaba pues eran venenosos. (2 Reyes 4:39-41).

     Acab el rey de Israel quería ir a pelear contra Ramot de Galaad, pero el profeta Micaías le dijo que si subía seria muerto en la batalla. El rey Acab quiso confundir al enemigo, se quito sus ropas reales y se supo ropas de un soldado común para que no lo reconocieran, tenia apariencia de un soldado común, pero realmente era el rey de Israel, sus enemigos no lo reconocieron, pero el Dios de los cielos si sabia quien era, un soldado tiro una flecha por aventarla y fue a clavarse en el coyunturas del rey Acab. (2Cronicas 18: 29-34)

       El evangelio de Lucas registra el momento cuando era ministrada la ofrenda, Jesús observó a los que ofrendaron y después hizo su comentario, dejando perplejo a sus oyentes, él dijo:
Lucas 21: 3,4 En verdad os digo, que esta viuda pobre echó más que todos. 4 Porque todos aquéllos echaron para las ofrendas de Dios de lo que les sobra; mas ésta, de su pobreza echó todo el sustento que tenía.

    Los ricos tenían apariencia de buenos ofrenda-dores pero la realidad era que daban para Dios de lo que les sobraba, tenían apariencia de santos, pero realmente no lo eran, simplemente lo hacían para que los vieran, eso era todo. Su apariencia engañaba.

     El evangelio de Mateo capitulo 25 nos habla de las parábola de las diez vírgenes, veamos su apariencia.

 

I. Estas vírgenes eran iguales

   Mateos 25: 1 Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo.

     Todas las personas que les vieron observaron que tenían similitud entre ella, eran casis iguales, tenían los mismos principios, eran puras, esperan al esposo, reflejaban cierta luz. Todas ellas eran vírgenes, todas ellas tenían una lámpara, todas tenían aceite, todas oyeron la voz del esposo y todas salieron a recibirle.

     Eran personas que brillaban porque tenían luces que alumbraban muy bien, eran personas respetadas, muy admiradas, personas a las cuales quizá nadie podía señalarles con el dedo, sin embargo entre ellas había una gran diferencia, una diferencia a gran distancia, las personas no identificaban la diferencia, pero si el novio. Realmente las apariencias engañan al ser humano, pero no a Dios. Podemos hasta llegar a la conclusión prontamente y decir:    Estas vírgenes eran iguales porque todas tenían lámparas. La Biblia dice en el Salmo 119: 105 "Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mis caminos,"

 Aclarando eso: Todas estas vírgenes habían recibido la palabra, todas ellas tenían lumbreras en sus caminos, tenían las herramientas para alcanzar al novio, sin embargo la diferencia estaba en el interior de la lámpara.
La diferencia estaba en el aceite, el cual es el símbolo del Espíritu Santo, el sello que hace la diferencia entre lo verdadero y los falso.  Entre las 10 vírgenes, cinco tenían apariencia, pero no lo eran, tenían ropa de virgen, pero no lo eran.
Quizás en usted su aspecto externo se vea como cristiano, carga una Biblia, la lámpara en sus manos, la pregunta sería: ¿Le estará alumbrando su camino? La gente quizás le vea a usted cargar la lámpara en sus manos y a lo mejor quizás digan: Que bonito va para la iglesia. Pero hablemos una realidad. El hombre mira lo que está delante de sus ojos, mas Jehová mira el corazón.


1Samuel 16: 6, 7 Y aconteció que cuando ellos vinieron, él vio a Eliab, y dijo: De cierto delante de Jehová está su ungido. 7 Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.
Lo importante es cómo nos ve el Esposo, como nos ve Dios, eso es lo más importante, las apariencias no nos ayudarán, al contrario engañan.  

II. El descubrimiento de la verdadera virgen

     La apariencia de estas vírgenes era tan real que lo podemos observar cuando la Biblia dice que las diez cabecearon de sueño y las diez se durmieron; y no solamente eso, sino que también las diez oyeron la voz del anuncio de la llegada del esposo.
Pero, toda falsa tiene su final, toda apariencia queda desenmascarada, tarde o temprano, pero la realidad llega.
La apariencia de genuinas vírgenes las tenían las diez, no se podía identificar la diferencia con facilidad. Pero el momento de la realidad llego a la hora de despertar. Las lámparas de cinco vírgenes se encontraban ya casis vacías de aceite por su dejadez de llenarlas, por su pereza, por dejarlo para el día de mañana cuando lo podían haber hecho en ese día, fueron cinco vírgenes insensatas, no aprovecharon el tiempo. Tenían la apariencia de vírgenes pero no lo eran, solo eran imitación.
La realidad estuvo a la hora de despertar, las cinco que tenían aceite, ciertamente se durmieron, pero a la hora de despertar tenían aceite para iluminarse.

En la vida como cristianos quizás lleguen momentos que nos durmamos, cuando nos estemos ahogando con pruebas, quizás nos dormiremos en el camino, tropezaremos, y aun nos lastimaremos, pero, cuando todo pareciere perdido y te sientas vencido definitivamente por tu enemigo, ahí te acordarás de algo, una voz gritará en tu interior, el esposo se aproxima y desde el polvo Dios te levantará. Job 19: 25 Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo;
Pablo dijo: 2Corintios 4: 9 perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos;

    Tu valentía de haber llenado tu lámpara del aceite del Espíritu Santo te ayudara en el día difícil que vendrá.

Conclusión 
De esta parábola aprendemos: Que la salvación es personal. Mi experiencia con Dios es mía, nadie la puede hacer por mí, ningún familiar cercano lo puede hacer. La prudentes se salvaron, por su preocupación personal, las insensatas se perdieron por su desidia personal.
No tengas en poco lo que Dios te ha dado, aprécialo, amalo, y sírvele a Él.

 

 

 

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