Mas bosquejos

Se encendió el fuego

     Lucas 12: 49 Fuego vine a echar en la tierra; ¿y qué quiero, si ya se ha encendido?

Introducción
El universo está lleno de fuego. El sol es una inmensa esfera ardiente de fuego. Según los científicos hay estrellas que brillan con su propio fuego, incluso en el centro de nuestro planeta hay fuego, hierro derretido. Los volcanes son una muestra de ello cuando hacen sus erupciones.
Sabemos que el fuego quema, consume, derrite, a primera vista se puede pensar que es malo mayormente cuando una persona muere bajo las llamas del fuego, pero el fuego tiene más beneficios que malos.
Nuestros antepasados quizás descubrieron el fuego por la erupción de un volcán, o por la caída de un rayo. Quizás en un principio les ha de haber asustado por los estragos que causa cuando no es controlado. Pero, poco a poco fueron descubriendo sus propiedades y con el tiempo inventaron  distintas formas para controlarlo y usar sus beneficios. Es por eso que hoy en día lo utilizamos en cada hogar diariamente.
Lo tremendo de esto es que la Biblia asocia a Dios con el fuego. Las palabras registradas en Lucas 12: 49, son directamente de nuestro Señor Jesucristo, el dijo: Fuego vine a echar en la tierra; ¿y qué quiero, si ya se ha encendido? Él dijo que había venido a echar fuego sobre la tierra. Esto quiere decir que el fuego está asociado con el Señor, está asociado con Dios de distintas maneras.
En Deuteronomio se presenta a Dios como fuego consumidor. Deuteronomio 4:24 “Porque Jehová tu Dios es fuego consumidor…” En Éxodo Dios se le presentó a Moisés en una zarza que ardía en fuego, y ésta no se consumía Éxodo 3: 2 Y se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía. También en el libro de Éxodo Dios se mostro ante Israel en el Monte Sinaí descendiendo en fuego. Éxodo 19: 18 Todo el monte Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en fuego; y el humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía en gran manera. El profeta Ezequiel, cuando ve la visión del trono de Dios en el capítulo 1, dice que era como una semejanza de fuego en derredor de ese trono establecido en el cielo. También Isaías fue purificado con un carbón sacado del altar de fuego. Isaías 6: 6,7 Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; 7 y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado. El profeta Habacuc dice que rayos brillan de la mano de Dios y sus pies carbones encendidos. Habacuc 3: 3-5 Dios vendrá de Temán, y el Santo desde el monte de Parán. Selah Su gloria cubrió los cielos, y la tierra se llenó de su alabanza.  4 Y el resplandor fue como la luz; rayos brillantes salían de su mano, y allí estaba escondido su poder. 5 Delante de su rostro iba mortandad, y a sus pies salían carbones encendidos. Juan, cuando vio al Señor Jesús en la isla de Patmos, dice que los ojos del Señor eran como llama de fuego.

     ¿En qué nos ayuda a nosotros los cristianos que Dios sea como fuego? Isaías dice: "Cuando pases por el fuego, no te quemarás ni el fuego arderá en ti".  (Is. 43:2). No nos quemaremos porque el Señor nuestro Dios llama de fuego estará con nosotros.  El que creó el fuego es Dios y como El está con usted, ese fuego será mayor que el mismo fuego, el fuego natural tendrá que doblegarse ante el fuego celestial. Lo que el profeta está diciendo es que cuando pasemos por el fuego de las pruebas no afectara nuestra vidas, así lo  aclara el apóstol Pedro.
    1Pedro 4: 12 "Amados no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese"   
Las pruebas son comparadas como pasar por el fuego. Eso quiere decir que cuando pases por la prueba, ésta no te ahogará, porque el Señor estará contigo.
En el libro de Daniel se registra el caso de tres varones, Sadrac, Mesac y Abed-nego que fueron echados al horno de fuego. Ellos pasaron por el fuego, pero no se quemaron, ni olor a humo salió en ellos.
Cuando Elías el profeta desafió a los falsos profetas, a los baales, él los desafió que el Dios que respondiera con fuego, ése es Dios. Todos los sacrificios que hicieron los falsos profetas no hubo respuesta de de un dios de fuego, pero en el turno de Elías Dios respondió con fuego quemando la ofrenda que Elías le había ofrecido.
En la dedicación del templo construido por Salomón, después de terminar la oración, descendió fuego del cielo y la gloria de Dios llenó la casa de Jehová, y los sacerdotes no podían entrar a causa de la gloria de Dios.
Levítico 9: 23, 24 Y entraron Moisés y Aarón en el tabernáculo de reunión, y salieron y bendijeron al pueblo; y la gloria de Jehová se apareció a todo el pueblo. 24 Y salió fuego de delante de Jehová, y consumió el holocausto con las grosuras sobre el altar; y viéndolo todo el pueblo, alabaron, y se postraron sobre sus rostros.

     Con esto dejamos por sentado que Dios en un Dios de fuego, pero un fuego que es de bendición para aquellos que lo saben aprovechar, pero los que no, para ellos es fuego consumidor, como lo fue para Sodoma y Gomora, así como para todos aquellos que no le temen, ni le sirven. Hebreos 10: 31 "horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo".
El Señor Jesús habló también del fuego eterno. Porque hay un fuego eterno preparado para Satanás y todos sus ángeles. Hay un lago de fuego donde la muerte y el Hades irán a parar; hay un lago de fuego donde irán todos aquellos que no están inscritos en el libro de la vida del Cordero. Todos los soberbios, todos los altivos, todos aquellos filósofos ateos, irán a parar allí. Apocalipsis 19: 20 Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre.

 

El fuego de Dios se mete hasta en los huesos

Jeremías 20:9. Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude. Cuando el fuego de Dios entra en una persona, no solamente le toca en la parte externa, es como decir: No es sólo un entusiasmo emocional que dura unos minutos. El fuego de Dios es mucho más profundo, llega hasta los mismos huesos.
Hebreos 4: 12 Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón
El profeta quiso huir al problema, porque la Palabra de Dios solo le había sido de afrenta, pero como el fuego de Dios estaba metido hasta en los huesos, no pudo resistir y volvió a anunciar el mensaje de Dios. Esto nos enseña que en la vida cristiana tendremos tentaciones por causa del mundo que afectan nuestra carne, y toda persona que en su balanza esta inclina hacia la carne  no puede prevalecer a la hora de la tentación, ya que será más fuerte la atracción; pero si usted tiene el fuego de Dios metido hasta en los huesos aunque sea fuerte la atracción usted la superará, pero no por su fuerza sino por el fuego de Dios metido en usted. El profeta Isaías dijo que sus labios fueron tocados con carbón encendido (Isaías 6: 6,7). Lo que le acusaba fue vencido por el fuego de Dios. Jesús dijo que de la abundancia del corazón habla la boca. Eso es lo que sale a la luz. Si en lo más profundo de su corazón usted tiene amargura, eso saldrá a la luz, amargura, dolor, sufrimiento, etc. Mas, si usted tiene un fuego metido en su vida, aunque todo el mundo se lo quiera apagar, no podrá, el fuego de Dios prevalecerá, y usted saldrá confesando que Jesucristo es el Señor de su vida.

Cuando el fuego de Dios se mete en un creyente se vuelve antorcha

     Juan 5: 33-35 Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él dio testimonio de la verdad. 34 Pero yo no recibo testimonio de hombre alguno; mas digo esto, para que vosotros seáis salvos. 35 El era antorcha que ardía y alumbraba; y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en su luz. Nuestro Señor Jesucristo dio testimonio de Juan el Bautista, diciendo que era "antorcha que ardía y alumbraba". Una antorcha cuando está encendida arde, y mientras se va consumiendo produce: calor, da luz, cambia el medio que está a su alrededor.
Juan fue enviado con un mensaje que no era un discurso poético, no era una obra literaria, no era una palabra grata al oído. En realidad, este hombre tenía un mensaje  que anunciaba la llegada del Mesías. Su mensaje era tajante, cortante, eran palabras que hacían temblar a sus oyentes, él decía: "¡Arrepentíos!". ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? ¡Haced frutos dignos de arrepentimiento!". No era un simple mensaje ni era un mensaje simpático. A él no le interesaba reunir multitudes, a él le interesaba trasmitir el mensaje de parte de Dios.  En su mensaje  no le invita a que opinen si su doctrina es buena o mala, él simplemente les llama al arrepentimiento.
Nosotros también tenemos un mensaje  que quizás no sea agradable al oído de algunos, pero lo cierto es que anunciamos que si el pecador no se arrepiente ira a dar al fuego del infierno.

El fuego de Dios es diferente al del mundo

      Lucas 22: 54-57 Y prendiéndole, le llevaron, y le condujeron a casa del sumo sacerdote. Y Pedro le seguía de lejos. 55 Y habiendo ellos encendido fuego en medio del patio, se sentaron alrededor; y Pedro se sentó también entre ellos. 56 Pero una criada, al verle sentado al fuego, se fijó en él, y dijo: También éste estaba con él. 57 Pero él lo negó, diciendo: Mujer, no lo conozco.
Pedro se juntó con la gente que estaba ahí, los soldados y otros, ellos tenían un fuego y él fue a calentarse en ese fuego. Ya no tenía él fuego dentro, necesitaba el fuego que estaba afuera, el fuego en que el mundo se calienta.  Necesitar el fuego del mundo es como decir: Necesito la alegría del mundo, sus chistes, su música, su baile, sus ídolos, su droga, sus cervezas, su alcohol, etc. Para ser felices no necesitamos nada de eso, suficiente con el fuego de Dios. Lucas 24: 32 Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?

El fuego de Dios puede traer disensión

     Lucas 12: 51-52 ¿Pensáis que he venido para dar paz en la tierra? Os digo: No, sino disensión. 52 Porque de aquí en adelante, cinco en una familia estarán divididos, tres contra dos, y dos contra tres. 53 Estará dividido el padre contra el hijo, y el hijo contra el padre; la madre contra la hija, y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera, y la nuera contra su suegra.
Aquí se puede comprobar que Cristo vino a echar fuego a la tierra, sus palabras parten, cortan, lo tremendo es que se nos anuncia que las familias tendrán disensión a causa de su mensaje. El dijo:  ¿Pensáis que he venido para dar paz en la tierra? Os digo: no, sino disensión. ¿Por qué habrá disensión en las familias a causa del mensaje de Cristo? Porque habrán miembros de una familia que querrán ser salvos y los otros no, y eso causará gran disensión porque el que conoce a Cristo le servirá a él aun en contra de su familia in-conversa y con ellos no es que no les ame, sino que antes busca su salvación antes que la condenación. Habrá disensión porque parte de la familia querrá servir a Dios, pero otra parte no, unos querrán ir  a la iglesia y la otra parte al baile, pero el que ama a Dios ira aun en contra de sus familiares que le impiden el servir a Dios.
Hechos 4: 16-19 diciendo: ¿Qué haremos con estos hombres? Porque de cierto, señal manifiesta ha sido hecha por ellos, notoria a todos los que moran en Jerusalén, y no lo podemos negar. 17 Sin embargo, para que no se divulgue más entre el pueblo, amenacémosles para que no hablen de aquí en adelante a hombre alguno en este nombre. 18 Y llamándolos, les intimaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús. 19 Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios.
Era como Pedro decirles: Ustedes no entienden, que aunque nos amenacen y aunque nosotros mismos quisiéramos callarnos no podemos, porque en nosotros hay como un fuego metido que nos impulsa a hablar las buenas nuevas. Pablo dijo en Hechos 20:22 Ahora, he aquí, ligado yo en espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me ha de acontecer. Así hablan los que tienen el fuego metido en sus vida cotidianas. De ninguna cosa hacen caso, problemas le vienen y se van pero siguen en el fuego de Dios.

Cristo dijo que el fuego ya esta encendido, por lo tanto si su fuego esta apagado hay que avivarlo, hay encender la llama, no una simple llama, sino una llamarada, pero no de tusa. Tomemos en serio las palabras que le dijo Pablo a Timoteo. 2Timoteo 1:6 "Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos".
¿Cómo se aviva el fuego? El Espíritu Santo es el que nos provee los recursos para mantenernos encendidos, mantenernos en comunión con el Señor. Cuando a alguien se le apaga el fuego dice: "Yo sirvo al Señor a mi manera. Yo me he apartado un poco de la iglesia, pero no crea que me he apartado del Señor".  Pero cuando el fuego arde, no importan las circunstancias, no importa el problema, tú lo dejas todo y quieres estar allí con tus manos alzadas, tus ojos cerrados y tu lengua diciendo: Aleluya, porque el Señor nuestro Dios todopoderoso reina. También se aviva el fuego oyendo con fe la palabra de Dios, compartiendo a Cristo, mirando las Escrituras, atesorando la palabra.

Conclusión
El auto que no arranca quizás puede ser por causa que no hay fuego en los cilindros, no hay explosión, no hay chispa, no hay vida. Hay que remolcarlo. Usted no sea un cristiano de remolque, que siempre hay que estarlo arrancándolo, poniéndolo en marcha para ir a la iglesia, cantar, adorar, ofrendar. Ya es tiempo que el fuego de Dios este encendido en su vida.

as bosquejos

Copyright © Salvados para Servir, Neftalí F