Mas clases del libro de Habacuc
La respuesta al clamor
Esperando en el tiempo de Dios
En la escases me gozaré en mi salvación

Esperando en el tiempo de Dios

Habacuc 2:1- 3 " Sobre mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y velaré para ver lo que se me dirá, y qué he de responder tocante a mi queja. 2 Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella. 3 Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará."

Introducción
El error que podemos cometer en una petición que tengamos delante de Dios es querer la respuesta en nuestro tiempo y no en el de Dios, pero lo tristes es cuando en algunas peticiones que tenemos delante de Dios no recibimos respuestas, muchas veces tendemos a enojamos con Dios. El profeta Habacuc tiene un carácter muy especial, bueno entre todos los profetas es el único atrevido en discutir con Dios, en encarar a Dios diciéndole:¿Por qué no me has respondido a mi queja? ¿Por qué te ha hecho el sordo antes mis ruegos? Muchas veces nosotros tenemos el mismo comportamiento de este profeta, cuando Dios no nos contesta hasta vamos mas allá, nos enojamos con él. Lo mejor que podemos hacer es esperar Su respuesta pero en Su tiempo no en el nuestro.

I.        El tiempo de Dios no es el mismo que el nuestro.

Usted no puede moldear a Dios, es usted el que debe ser moldeado por él. Usted no puede regir a Dios, usted debe ser regido por él. El tiempo nuestro es distinto del tiempo de Dios. En nuestro tiempo nos regimos por el tiempo solar y sus estaciones. Santiago dijo en su epístola Santiago 4:13-15 ¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; 14 cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. 15 En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello. Pero en el tiempo de Dios es un presente eterno, ni entra en el pasado ni el futuro, ni se pone más joven ni más viejo. Es por eso que el tiempo de Dios no coincide con el tiempo del hombre, pero eso no debe entristecernos, sino de lo contrario debemos de tener paciencia a esperar en él porque él tiene lo mejor para nosotros pero en su tiempo no en el nuestro. Los errores cometidos son por adelantamos al tiempo de Dios, al apresurarnos por una respuestas y no esperamos, trayéndonos consigo tristeza y dolor todo adelantarnos al tiempo de Dios.

II.        No hay que adelantarse al tiempo de Dios

La palabra cronometro nos indica la forma como medir nuestro tiempo terrenal, todo reloj que no puede medir el tiempo siempre tendrá una hora equivocada, así es en la voluntad de Dios, debemos saber medirla de lo contrario estaremos fuera de Su voluntad y eso quiere decir fuera de Su tiempo. Sara la esposa de Abraham no supo medir y se adelantó al tiempo de Dios, diciéndole a su marido que como Jehová la hizo estéril que se acercara a su criada Agar para que a través de ella le levante descendencia, no espero en la promesa que Jehová había hecho a su siervo Abraham, pero no en el tiempo de ellos sino en el de Dios. El profeta Isaías dijo: Isaías 40:31 “Los que esperan  en Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”, La Biblia menciona a un hombre que espero en el tiempo de Dios hasta en sus últimos días, y sus ojos vieron lo que él había estado esperando. Ese es el caso de Simeón quien esperaba pacientemente la llegada del Hijo de Dios habiéndole revelado el Espíritu Santo que no vería muerte, sin antes ver al hijo de Dios, fue así que él esperaba esa promesa hasta que el tiempo de Dios se cumplió, cuando sintió de parte de Dios ir al templo fue, y es ahí que ve al niño, quien lo tomo en sus brazos y dijo ahora mi Señor despide a tu siervo en paz.

Conclusión
La respuesta de parte de Dios no es cuando nosotros queramos, sino cuando Dios quiere, porque él es soberano y en su sabiduría nos dará la respuesta a nuestras peticiones pero en Su tiempo. Marta y su hermana María habían enviado un mensaje al Señor, que él que ama está enfermo, sin embargo el Señor se demoró en llegar, porque esta enfermedad no era para muerte sino para que él sea glorificado. Cuando Jesús llego Marta prácticamente le reprocho con sus palabras, “Si hubieras estado aquí mi hermano no hubiera muerto”, ahora vienes cuando ya lo enterramos, lleva ya cuatro días, era como decirle: Señor ni al funeral viniste. Sin embargo Jesucristo tenía preparado la mejor respuesta para estas dos mujeres, pero en Su tiempo no en el de ellas, y fue cuando le resucitó.

 

 

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