Las aguas infectadas

Isaías 43: 1 – 3 Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. 2 Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te
anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. 3 Porque yo Jehová, Dios tuyo, el


Introducción:
La Biblia nos enseña que en algún momento de nuestra vida como cristianos pasaremos por momentos muy difíciles y todo tiene un propósito especifico. Isaías habla de la protección de Dios al momento de cruzar por las aguas. Isaías 43:2 Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán…” Aquí se nos declara que cuando pasemos por las aguas no nos anegaran porque Dios estará con nosotros. Las aguas en la biblia están en dos significados. Aguas como bendiciones y aguas como problemas; y el caso de esta enseñanza es “las aguas que traen arrastrando paquetes de problemas y pueden causar el hundimiento, ahogan, aguas infectadas que pueden causar hasta la muerte”. Veamos en la Biblia ciertas aguas convertidas en filos de
muerte.

I.         Las aguas infectadas de sangre

Éxodo 7:19 Y Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón: Toma tu vara, y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus ríos, sobre sus arroyos y sobre sus estanques, y sobre todos sus depósitos de aguas, para que se conviertan en sangre, y haya sangre por toda la región de Egipto, así en los vasos de madera como en los de piedra.

Las aguas de los ríos y los estanques en Egipto se convirtieron en sangre, si ellos tomaban esas aguas les causaría la muerte, morirían, el peligro de muerte estaba al acecho de ellos, lo tenían frente a sus vidas. La promesa de Dios traída por medio del profeta Isaías es que cuando se pase por una clase de aguas de ese nivel seremos guardados, no nos dañara, así como Israel fue guardado en esos días de aguas infectas de muerte.
Esto puede significar que habrá momentos que pasaremos por peligros de muerte pero aun ahí seremos protegidos por nuestro Dios. (Romanos 8: 35 – 39)

II.        Las aguas infectadas de amargura

Éxodo 15: 22, 23  “E hizo Moisés que partiese Israel del Mar Rojo, y salieron al desierto de Shur; y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua. 23 Y llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas; por eso le pusieron el nombre de Mara”.

El cansancio que llevaban, más la sed física provocó mayor desesperación en el pueblo de Israel, eso puede llevar a una raíz de amargura que hace honor las aguas de mara. Las raíces de amargura tienen que ver con nuestros sentimientos negativos hacia otra persona, odio, rencor, envidia, hipocresía, falta de perdón, etc. por ello la Palabra de Dios nos exhorta lo siguiente:   Efesios 4:31-32 “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.”

La amargura puede estar muy cerca de un familiar, pero es ahí donde está la promesa de parte de Dios. El nos guardará cuando crucemos esa clase de agua infectadas de amargura. Hebreos 12: 15 “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados”.

Dios nos guardara de esa clase de agua que arrastra amarguras que impiden la adoración a Dios. Mateo 5:24 “Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.”
El Señor Jesús nos enseñó a pedir perdón y perdonar a quienes nos ofenden Mateo 6:14-15  “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.”

Conclusión:
Dios nos ha prometido bendiciones, pero nunca nos dijo que no pasaríamos por problemas. Vivir a la orilla de un rio es una bendición, pero si el rio crece se puede convertir en maldición, pero, para los cristianos, hay promesas muy grandes en las que Dios que nos  guardará.

 

 

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