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El don de interpretación de lenguas

1 Corintios 12: Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. 8 Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; 9 a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. 10 A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.

Introducción
El don de hablar en lenguas es para todo cristiano, claro, todo aquel que lo desee. Pero, es lamentable hoy en día las personas reprimen para no hablarlas utilizando al don de interpretación de lenguas como una escusa, y se basan pasajes como los siguientes: 1 Corintios 14:19 Pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida. 1 Corintios 14: 28 “Y si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios”.

Aparentemente como que si tuvieran razón los que piensan así. Pero antes de seguir adelante analicemos un verso contexto para llegar a una mejor conclusión 1Corintios 14: 39 Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar lenguas; Pablo no se está contradiciendo, es necesario analizar más detenidamente este don de interpretación de lenguas para llegar a una verdadera conclusión. El don de hablar en nuevas lenguas trae una gran bendición al creyente que habla, ya que se edifica así mismo, (1Corintios 14: 4a). El hablar en lenguas nos ayuda tremendamente en nuestra propia edificación de fe, ánimo, fuego y poder del Espíritu, y Dios quiere que todos sus hijos oren en lenguas porque al hacerlo más son edificados, pero Satanás ha querido detenerlo dándole una incorrecta interpretación al don de interpretación de lenguas, por lo tanto no detengamos el hablar en otras lenguas.


I.        Los idiomas son para tener una mejor comunicación y comprensión

1 Corintios 14: 6 “Ahora pues, hermanos, si yo voy a vosotros hablando en lenguas, ¿qué os aprovechará, si no os hablare con revelación, o con ciencia, o con profecía, o con doctrina?”   Dirigirse a las personas que están a nuestro alrededor en lenguas desconocidas pretendiendo que nos entenderán, es un error. ¡Eso es lo que hacían los corintios entre ellos!‘... ¿qué os aprovechará, si no os hablare con revelación, o con ciencia, o con profecía, o con doctrina? Obviamente nada, porque nadie entendería un mensaje en lenguas desconocidas. El mensaje debe ser comprensible y solo se logra por medio de un idioma conocido. Al pretender dar revelación, o ciencia (conocimiento), doctrina, en “lenguas”, impide que esa riqueza espiritual pueda ser comprendida por los demás a causa del uso equivocado del canal de comunicación, es decir, el idioma. Por lo tanto el mensaje debe ser en un idioma entendible. Pablo usa algunos ejemplos de un mensaje entendible. 1 Corintios 14: 7 “Ciertamente las cosas inanimadas que producen sonidos, como la flauta o la cítara, si no dieren distinción de voces, ¿cómo se sabrá lo que se toca con la flauta o con la cítara?
Pablo usa una ilustración del mundo inanimado. Hay una referencia a la música. La flauta representa a los instrumentos de viento. La cítara (de donde obtenemos la palabra guitarra) representa a los instrumentos de cuerda. Una melodía bien ejecutada habla al corazón mismo del hombre. Pero para que se logre esto tiene que haber una variedad de armonías, expresiones y acordes. Sin esto no hay más que discordia inútil. El sonido tiene que comunicar significado y mensaje. Otro ejemplo: 1Corintios 14: 8 “Si la trompeta diere sonido incierto, ¿quién se preparará para la batalla?
Aquí Pablo usa la ilustración de la trompeta de guerra. En la época anterior a la guerra moderna, mecanizada y electrónica, la trompeta cumplía un papel importante. Una melodía era para guardar reunir al ejército; otra para avanzar en la batalla; otra para la retirada. Si no se contaba con sonidos claros y distintos, no habría habido entendimiento entre la tropa. Y en este caso, ¿quién se prepararía para la batalla? La respuesta es: ¡Nadie!
Intentar dar información en “lenguas desconocidas” puede llegar a ser un erro;  eso es lo que los creyentes de Corinto hacían, se creían muy espirituales, pero era sólo una ilusión. El problema de los corintios es que, teniendo el don, desconocían su uso correcto. 1Corintios 14: 9 “Así también vosotros, si por la lengua no diereis palabra bien comprensible, ¿cómo se entenderá lo que decís? Porque hablaréis al aire’.
Es lógico, cualquier mensaje que se dé en forma incomprensible, flota en el aire. Categóricamente el apóstol sentencia lo que había sido práctica continua en la iglesia de Corinto, unos a otros se hablaban “en lenguas”, pretendiendo tener comunicación “espiritual”… eso no es lo correcto del uso del don de lenguas. No culparemos a esos corintios porque eran ignorantes seguramente de todo esto. Aprendamos nosotros de los errores de ellos y de la enseñanza de Pablo. Pablo no se opone al don de lenguas; es más, él anima a que todos hablen en lenguas 1Cortintios 15: 5ª“Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas…”, pero, siempre siguiendo las pautas correctas para su uso correcto.
Sigue aclarando el apóstol con una última ilustración: 1Corintios 14: 10,11 “Tantas clases de idiomas hay, seguramente, en el mundo, y ninguno de ellos carece de significado. 11Pero si yo ignoro el valor de las palabras, seré como extranjero para el que habla, y el que habla será como extranjero para mí”. Probablemente existan muchísimas lenguas diferentes en el mundo. Y todas ellas tienen algo en común: Significado. Los idiomas sirven para comunicar. Si no hay comunicación, no hay comprensión. Pretender la comprensión sin previa comunicación es un acto inútil. El hablar “en lenguas” es un tipo de comunicación espiritual y por lo tanto se debe de hacer de una manera comprensible y eso solo se logra por medio del don de interpretación de lenguas.

II.        Las lenguas son para la edificación del cuerpo de Cristo

1Corintios 14: 12 “Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia”. Aquí el sentido es claro. Los dones no son para hacer exhibición gratuita de ellos, sino para la edificación de la iglesia. ¡Hay que usarlos apropiadamente, y con la motivación correcta!
1 Corintios 14: 27 “Si habla alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete” Ordenadamente, los que sienten de dar mensajes en lenguas, pueden hacerlo, tal y como enseña Pablo: “..sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno...” Es decir, uno detrás del otro. Pablo enseña que para evitar confusión, y que dos hablen a la vez, se haga esto por tandas uno tras otro, para que se pueda aprovechar bien el resultado de la manifestación del don. Dos o tres, en cada tanda. Pablo quería evitar que eso fuera una especie de concurso a ver quién podía hablar más rato en lenguas y más alto, porque eso era lo que ocurría en la congregación de Corinto. Acá en la iglesia no nos afecta ese problema ya que si alguien habla en lenguas por más fuerte que hable no se alcanza a oír en toda la iglesia, eso sería con aquellos que usamos micrófonos, no podemos todos hablar a la misma vez en lenguas.
No es que a Pablo le molestase que los fieles oraran en lenguas con voz fuerte. A Pablo le preocupaba la motivación de exhibicionismo del don (jactancia), entre otras cosas 1 Corintios 14: 23 Si, pues, toda la iglesia se reúne en un solo lugar, y todos hablan en lenguas, y entran indoctos o incrédulos, ¿no dirán que estáis locos? Sencillamente, si Dios no levanta interpretación en un momento dado, las lenguas no deben darse en alta voz, y por lo tanto, cada uno debe hablar “para sí y para Dios”, porque primeramente para eso son las lenguas. Esto no excluye el orar en el espíritu o cantar en el espíritu, como ya enseñamos. Estas son manifestaciones congregacionales, donde nadie destaca por encima de los demás. Son un suave arrullo en lenguas que glorifican a Dios, exaltándole en adoración. Por otra parte, y en contra de lo que algunos piensan, el don de lenguas, no es el resultado de un impulso
incontrolable, incapaz de controlarse. Cada creyente tiene la capacidad (o debería tenerla) del autocontrol
o dominio propio para operar con el don (1 Corintios 14: 32, 33): “Y los espíritus de los profetas están
sujetos a los profetas; pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz” Dice Pablo: “Por lo cual, el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla” (1 Corintios 14: 13). Pablo exhorta a que se busque interpretación de ellas. Se entiende en el contexto de hablar en alta voz en público. 1Corintios 14: 26 ¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación.

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