Mas bosquejos

La revancha

Job 2: 1-10 Aconteció que otro día vinieron los hijos de Dios para presentarse delante de Jehová, y Satanás vino también entre ellos presentándose delante de Jehová. 2 Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondió Satanás a Jehová, y dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella. 3 Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y que todavía retiene su integridad, aun cuando tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa? 4 Respondiendo Satanás, dijo a Jehová: Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dará por su vida. 5 Pero extiende ahora tu mano, y toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. 6 Y Jehová dijo a Satanás: He aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida. 7 Entonces salió Satanás de la presencia de Jehová, e hirió a Job con una sarna maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza. 8 Y tomaba Job un tiesto para rascarse con él, y estaba sentado en medio de ceniza. 9 Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete. 10 Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios.

Introducción
He titulado este mensaje “La revancha” en base que es un historia biblia en la cual anteriormente Job había tenido una batalla en contra de Satanás y Job había salido victorioso. En el primer asalto hacia Job, Satanás salió perdiendo, Dios quedo en un buen lugar, Job no lo desilusionó. Con esta victoria sobre Satanás era de esperarse que Satanás nunca más volviese a poner en duda la reputación de Job; pero realmente no fue así. Satanás se fue a la revancha, una nueva pelea, un nuevo ataque, una nueva prueba, en esta ocasión el plan malévolo que planifica Satanás es tocar la propia carne de Job, hasta llegar a sus huesos. Satanás siempre se presenta como un ser invencible, si  hoy le ganamos una batalla, mañana buscara la revancha, el desquite. Satanás hizo su nueva aparición ante Dios, como lo había hecho antes. Dios le hizo la misma pregunta que anteriormente le había hecho: ¿De dónde vienes? Y responde de la misma manera: “De rodear la tierra y andar por ella” como que si andaba solo de paseo o como que si no hubiese estado haciendo ningún daño. Dios lo vuelve a interroga como antes: ¿No te has fijado en mi siervo Job? Pero esta vez, añade: “¿...Y que todavía retiene su integridad, aun cuando tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa? Job es ensalzado por Dios por conservar su integridad. Siempre que nosotros conservemos nuestra integridad seremos exaltados… Pero el diablo prosigue adelante con su revancha y esta vez es otra acusación (v. 4): “…Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dará por su vida”. Aquí  Satanás presenta a Job como egoísta, persona que prefiere exponer al peligro de sus animales, de sus criados inclusive de sus hijos, con tal de no dañar su propia carne. Satanás lanzó un nuevo reto de llevar a Job al “rin” (el lugar donde se realiza el boxeo) para poner a prueba la integridad de Job. v. 5 “Pero extiende ahora tu mano, y toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. Como Dios conocía a su hijo Job se lo permitió otra vez porque El sabía que Job volvería a salir ganando, vencedor, victorioso. Santiago 1: 12 Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman. 1Corintios 10: 13 No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.

I.        La revancha es sucia
El ataque será en cierto modo, similar a la que llevó Adán y Eva a desconfiar en Dios (Gn. 3). Si logra Satanás que Job llegue a desconfiar en Dios habrá vencido en la revancha. Satanás atacó a Job por medio de una repugnante enfermedad, lo hirió con llagas malignas desde la planta de sus pies hasta la coronilla de su cabeza, con la esperanza de que así maldecirá a Dios cuando se vea a sí mismo hecho una podredumbre (vs. 7,8). Satanás no iba a pelear limpio, lo aria con artimañas. La enfermedad fue tan grave que para Job no había una medicina que le aliviare su dolor y picazón. En lugar de algún remedio medicinal para la enfermedad, Job usaba un trozo de tiesto para rascarse con él (v. 8).
Por lo menos el mendigo Lázaro tenia a los perros que le lamieran sus llagas eso quizás le aliviaba el dolor, así lo dice evangelio Lucas Lucas 16:21 y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas.    Pero Job no disponía de ningún alivio, no tenía nada, solo un pedazo de objeto con el cual se rascaba. A pesar del mucho bien que había hecho a muchos, nadie era tan agradecido como para acercarse a él y tratar de aliviarle la picazón o el sufrimiento, ya fuese por repugnancia o por el temor al contagio. Así que pasaba día y noche fuera de la ciudad, sentado sobre el montón de cenizas donde la basura era quemada y quizás el lugar donde buscaba algo que comer, porque lo había perdido todo. Pero con todo eso Job se mantenía integro, a pesar de que el ataque de Satanás había sido sucio, sin misericordia, esa es la especialidad de Satanás, nunca pelea limpio.


II
.        La revancha usando a la mujer

En un principio lo reconozco quizás critique a la esposa de Job, es fácil hacerlo cuando nunca hemos pasado por una experiencia como es perder a todos los hijos o similar a lo que perdió la esposa de Job, donde se habían perdido toda esperanza de mas hijo ya que su esposo estaba enfermo y prácticamente viviendo en un basurero Pablo escribió lo siguiente en la epístola a los Romanos 14: 4 ¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme. Y a los corintios les dijo: 1Corintios 10: 12 “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga”. Eva se dejo seducir por Satanás y ella fue el instrumento para derribar a Adán. La esposa de Job víctima de un ataque directo de Satanás, no era ella hablando sino Satanás usando sus labios cuando le dijo a Job palabras tan duras las cuales quedaron registradas en el verso 9. Job 2: 9 Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete. De todo cuanto poseía Job, lo único que le fue preservado fue su esposa. La cual Satanás la uso como un instrumento de tortura sicológica.
Un día la esposa de Job lo visitó prácticamente en ese basurero y ahí lo encontró que se mantenía fiel a Dios, y por los labios de esta mujer salen las siguientes palabras: ¿Aun persistes en tu integridad? Como diciendo: ¿Eres tan tonto que a un persistes en a adorar a tu Dios cuando él no te hace ningún bien para ti? Es como decirle El nos es digno de que le sirvas si solo desea el mal para ti.  Esas no son palabras de la esposa, sino de Satanás. Pero realmente no fue Dios quien había causado ese terrible ataque sino el diablo, él si demanda que le adoremos cuando realmente es el causante de todos nuestros desastres. Voy a poner las bases bíblicas para esto que les estoy explicando Lucas 22: 3 Y entró Satanás en Judas, por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número de los doce; Mire como se describe en el evangelio de Juan. Y después del bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo más pronto. (Juan 13: 27) Mateo 16:22-23 Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca. 23 Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres. En ese momento Pedro se dejo usar por Satanás y Jesús le reprendió, no a Pedro sino a Satanás, Pedro se dejo usar sus labios por Satanás. Las palabras que salen de los labios de la esposa de Job son: “Maldice a Dios y muérete. Es como decir: “Termina de una vez con tus sufrimientos quitándote la vida, pues es preferible morir antes que vivir de esa manera, pero antes de hacerlo maldice a ese Dios que te ha causado  todo este mal.” Esas realmente son palabras de Satanás y no de la esposa de Job. Poseyendo un agudo dolor en el cuerpo que llega hasta el alma, es fácil caer en el lazo de la maldición de Satanás. Sabiendo que se ha perdido todo es fácil ceder a la tención y caminar por el camino de la perdición.


III.        La victoria sobre la revancha

Dice el verso 10 que Job persistió firme sobre la tentación de Satanás v. 10 Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios. Job se indignó de que se le haya mencionado una cosa tan horrible. Su actitud ante esa acusación fue: ¡Cómo maldecir a mi Dios! Nuca, ni pensarlo. Eso fue una guacalada de agua fría para Satanás, era como decirle: “Vete di mi lado Satanás, si recibí el bien de mi Dios, ¡Como no recibiré el mal!” Esto es similar a las palabras que Cristo le dijo a Satanás en Lucas 4: 8 Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás.

Conclusión
Satanás no satisfecho con los primeros resultados se lanzo en su segundo asalto, busco los medio para obtener la revancha esperando que en esta ocasión saliera vencedor, pero vemos que Job siguió dejando en alto a Dios, y el diablo continuo avergonzado tuvo que salir huyendo con la cola tras las patas.

Mas bosquejos

Copyright © Salvados para Servir, Neftalí F