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Suelta al burro

    Marcos 11: 1-3 Cuando se acercaban a Jerusalén, junto a Betfagé y a Betania, frente al monte de los Olivos, Jesús envió dos de sus discípulos, 2 y les dijo: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego que entréis en ella, hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado; desatadlo y traedlo. 3 Y si alguien os dijere: ¿Por qué hacéis eso? decid que el Señor lo necesita, y que luego lo devolverá.

    Introducción
La versión que he dado lectura, es la reina Valera, aquí se usa la palabra “pollino”, para referirse a un asno. El asno, también conocido como burro, y es muy mencionado en la Biblia, y siempre se uso como un animal de carga, no veloz, pero si fuerte para la carga, y eso lo encontramos desde los tiempos de los patriarcas, el ejemplo que puedo dar es el de Abraham cuando lo uso para llevar la carga hasta el Monte Moriat, donde iba a realizar el sacrificio.
“Desatar al asno” implica “soltarlo”. ¿Por qué soltarlo? Porque estaba amarrado y el Señor lo necesitaba, por lo tanto había que soltarlo.

     Los nombres de los dueños de este burrito no se mencionan, solo se dice que el burro estaba amarrado y que nadie lo había montado.
Los dueños del burro no lo habían montado quizás porque era joven o quizás intentaban moler grano con él, como se hace aún todavía en muchos países, o quizás porque lo estaban reservando para trabajar en la agricultura.

    Marcos 11: 4-6 Fueron, y hallaron el pollino atado afuera a la puerta, en el recodo del camino, y lo desataron. 5 Y unos de los que estaban allí les dijeron: ¿Qué hacéis desatando el pollino? 6 Ellos entonces les dijeron como Jesús había mandado; y los dejaron.

Los que estaban cerca del burro pronto fueron a preguntarles ¿Por qué desatan el burro? Dennos una respuesta porque hacen eso. Los discípulos les dijeron lo que su Maestro les había dicho, y al oír eso aquellos hombre les dejaron soltar el burro. Fue así como Jesús cumplió la profecía que decía que el Mesías entraría a Jerusalén montano sobre un asno, sobre un pollino (burro). Zacarías 9:9
Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.

     Nosotros si queremos que Dios se glorifique en nuestras vidas, tenemos que soltar nuestro burro… Los milagros del Señor requieren un canal, un medio, un cable para transmitir su gloria, su poder, y su virtud milagrosa, mientras esa área no sea suelta, el milagro no se producirá.

     Lo triste es que esas áreas se parecen al burro, la palabra lo dice todo, “burro”. Cuesta que sean obedientes. Pero cuando son soltadas es cuando se producen los milagros.

    A Moisés Dios le dijo que se soltara de los zapatos. Éxodo 3:5 Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es.
Para Moisés era uno de todos los burros que el poseía y era necesario que los soltara. Los zapatos vienen a representar la confianza y el orgullo de la vida. Usted desátese de ello.

     Quizás para un joven un par de zapatos no tiene mucho valor en su vida, pero no para Moisés, ya  que para esa época era un pastor de ovejas en medio del desierto que estaba lleno de serpientes, escorpiones y espinas, adamas de eso ya era un anciano de 80 años, prácticamente era lo único de valor que tenía para atravesar el desierto.

    El Señor le dice: quita tu calzado. Prácticamente Dios le estaba diciendo que se soltara de su confianza y la depositara en Dios.

      El profeta Elías le dijo a la viuda de Zareta: Hazme esa última torta pero para mí, la necesito, era como decirle: Suelta la harina, préstamela que yo sabré usarla y será para tu bendición.  La mujer tuvo que soltarse de su última harina para luego ser bendecida.
Si queremos bendición hay que soltarnos de ese burro.

Dios le dijo a María, préstame tu cuerpo, tú vientre lo necesito". Lo único que tienes tu cuerpo, tu dignidad, tu sueño de tener una familia normal y vivir una vida común, corriente. Yo se que tú estabas reservando ese vientre para que de ahí naciera una familia normal en Nazaret. Pero yo tengo otros planes. No te puedes imaginar los planes que tengo para ese vientre y el ser que saldrá de allí. Pero te tienes que soltarlo, es como decirle. Préstame tu burro.

   Jesús le dijo a Pedro, préstame tu barca, la necesito. Tus planes de retirarte aquí en Capernaúm pescando déjalos a un lado y suéltate de esa barca y te haré pescador de hombres.

     La bendición comienza cuando estamos dispuestos a soltar nuestro asno.  ¿Qué puede ser ese a asno para usted?

  1.  puede ser su tiempo,
  2. su salud,
  3. su profesión,
  4. sus sueños.
  5. Su orgullo
  6. Su vanagloria, etc.

    El Señor cuando busca adoradores en espíritu y verdad, El ve lo que usted tiene, si hay cosas malas es necesario que usted se suelte.

     Cuando el Señor te dice que te sueltes de ese burro es una transacción. Usted le puede decir al Señor, Señor lo lamento pero ya yo tengo mis planes para ese burro, yo tengo mis propósitos para este asno.

     Abraham tenía mucha familia en Ur de los caldeos, pero Dios le dijo que se soltara de burro de dependencia.

   David le dijo al Señor: "No te daré sacrificio, sin ningún valor", "Algo te va a costar" y aquí es donde entra la fe, para que eso acontezca en su vida, usted tiene que creer que si el Señor le dice: suéltate, hay que tener la confianza que él nos sostendrá.

    Pedro le dijo: "Señor nosotros te hemos dado todo, nosotros hemos rendido todo, nos quedamos con nada y ¿ahora qué?" El Señor le dice: "No te apures, no hay nadie que me ha dado su tesoro, sus casas, su madre, su padre, sus hijos a quien yo no le dé ¿qué? ¿Cuánto? cien veces más" Con persecuciones aquí en la Tierra y en el Cielo la vida eterna. El Señor te lo devolverá con creces.

     Ese burro viene a ser el enganche, ese burro viene a ser el primer pago en una inversión en el Reino. Sobre eso hermanos viene todo lo que tú le has pedido al Señor, vienen los sueños que tú has tenido para tu vida, viene la salvación, la gracia, la bendición, la sanidad, la liberación. Pero lo tienes que creer. Lo tienes que creer en el momento que el Señor te lo pida. Porque a lo largo el propósito de Dios, es montarse sobre tu vida.

 


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