Mas clases del libro de Cantares
En busca de amor a medianoche
El dolor de la separación

EN BUSCA DE AMOR A MEDIANOCHE
Cantares 3:1-4

Introducción:
   Cuando una esposa ama a su esposo, estar separada de él es un dolor emocional. Puede hasta perder el apetito y el sueño a causa de la soledad y la tristeza.
En la lección de hoy veremos a una mujer que experimentó esa soledad y tristeza.

1. Una sorpresa a medianoche.
      Por las noches busqué en mi lecho al que ama mi alma; lo busqué y no lo encontré (Can. 3:1)

    Estando en su cama, la esposa se dio vuelta para ver a su esposo que dormía con ella. Para su sorpresa, el esposo ya no estaba allí. Había salido. Por un momento, la mujer se puso a pensar. Después, tocó a un lado y a otro lado pero el esposo no estaba. Para ella, era el sentimiento más triste y espantoso de su vida. Nunca se había imaginado vivir sola sin el amor de su esposo, ni por un día. Con lágrimas en los ojos, gritó, ¿Qué hago? ¡Yo no puedo vivir sin el amor de mi vida!
La experiencia de esta mujer es la experiencia de muchos creyentes hoy en día.
La noche de la que nos habla este versículo de Cantares puede representar los problemas o pruebas que el cristiano enfrenta. En medio de esos problemas o pruebas, muchos creyentes han permitido que el amor hacia Cristo se enfriara de manera que, El se ha ido de sus vidas. ¿Qué se debe hacer en una situación así?

2. Remediando la soledad.
   Y dije: Me levantaré ahora, y rodearé por la ciudad; por las calles y por las plazas buscaré al que ama mi alma; lo busqué y no lo hallé (Can. 3:2).

   Desde el momento en que la esposa descubrió que su esposo no estaba, no pudo dormir más. Dentro de su pecho sentía una profunda desesperación por su amado. ¿Cómo pude haber estado tan dormida para no sentir a mi amado salir de la casa?, se preguntó ella. Ya se, dijo la esposa: Voy a remediar mi soledad. Me levantaré, e iré en busca de mi amado. No me importa el frío, la oscuridad o quién me vea. No descansaré hasta encontrarlo. Locamente enamorada, la esposa se levantó de la cama y comenzó a dar vueltas por la ciudad.
¿Es así de ferviente nuestro amor a Cristo? ¿Podremos decir como el salmista?

   Con todo mi corazón te he buscado (Sal. 119:10).

   Mi amigo, si quieres salir de la soledad espiritual en la que te encuentras, tienes que remediar tu situación. Tienes que buscar a Jesús, así como esta mujer buscó a su esposo a medianoche. No importa cuanto te cueste desarraigarte de las cosas del mundo, tienes que hacerlo; si quieres a Cristo en tu vida. Que no te importe lo que la gente diga; o lo que tengas que dejar para venir a Cristo. Si de veras quieres ser salvo, tienes que buscar a Cristo y dejar todo atrás. Lo más hermoso es que el Señor nos dice:

   Y me buscaréis, y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón (Jer.29:13).

   El hijo pródigo dijo:

   Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti (Lc. 15:18).

3. Pregunta por tu amado.
   Me hallaron los guardas que rondan la ciudad, y les dije: ¿Habéis visto al que ama mi alma?(Ca. 3:3).

   Agitada, la pobre mujer corría de un lado para otro, buscando a su amado. Pero, todo era en vano. El esposo no estaba allí. Encontró a los guardas de la ciudad y ellos no le dieron ninguna esperanza.
Mi amigo, no preguntes por Cristo a los que no lo conocen, porque ellos no pueden ayudarte a encontrar a Cristo. Pregunta a los que tienen comunión con El y ellos te dirán dónde encontrarlo. Ve a la Biblia y ella te dirá cómo encontrarlo.

4. Cuando encuentres a tu amado, no lo sueltes.
A penas hube pasado de ellos un poco, hallé luego al que ama mi alma; lo así, y no lo dejé, hasta que lo metí en casa de mi madre, y en la cámara de la que me dio a luz (Ca. 3:4).

   La mujer pasó de los guardas tan pronto como se percató de que no podían darle noticias de su amado. Pero, en seguida que hubo pasado de los guardas, halló a su amado. Cuan dulce hubo de ser el hallazgo, después de esta persistente búsqueda. Cuando la esposa vio a su amado, se asió de El y no lo soltó hasta llevarlo a la casa de su madre.
¡Qué hermosa historia! ¡Qué hermoso encuentro! ¡Qué hermoso final a una búsqueda nocturna! ¡Ojalá así hiciera todo aquel que está sin Cristo! Mi querido amigo, no sueltes a Cristo de tu vida. Haz de El el Señor de tu vida cada día. No te duermas espiritualmente. Conclusión:
Si te has dormido espiritualmente, es hora de despertar. Busca al que ama tu alma. No tardes, Jesús está esperando por ti. No trates de buscar amor en los lugares equivocados. Ven a Jesús, y El te dará el verdadero amor.

 

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