¿POR QUÉ CANTAMOS A DIOS?
1 Crónicas 16:8-10

Introducción:
   Mucha gente pregunta ¿Por qué los cristianos cantan a Dios? Si te paras frente al mar y ves la inmensidad de las aguas, verás que eres insignificante ante tanta grandeza. O alzas tus ojos por la noche y ves la inmensidad del cielo, te darás cuenta que el que los creó es un Dios grande y poderoso.
Sin embargo, a pesar de que el Creador de los cielos es grande, El ama al hombre pecador. Por más pequeño que seas, por más emproblemado que estés; Dios te ve y te ama. Y si El te ama a pesar de tus debilidades; yo creo que lo único que te queda es caer de rodillas ante su presencia y cantarle, dándole gracias por sus misericordias hacia ti. En esta lección veremos algunas de las razones por las cuales cantamos a Dios.

1. Cantamos a Dios por su grandeza.
La Biblia claramente nos enseña que Dios es grande.

   ¡Oh Jehová, Señor nuestro, cuán grande es tu nombre en toda la tierra! (Sal. 8:9).

   No hay semejante a ti, oh Jehová; grande eres tú, y grande tu nombre en poderío (Jer. 10:6).

   El salmista David sabía que Dios es grande, por eso dijo al pueblo de Israel:
   Alabad a Jehová, invocad su nombre, dad a conocer en los pueblos sus obras. Cantad a El, cantadle salmos; hablad de todas sus maravillas (1 Cro. 16:8-9).

   La grandeza, las obras y las maravillas de Dios hacen cantar al creyente. Porque, ¿Quién otro puede hacer los ríos, las montañas, las estrellas y todo lo que hay en la naturaleza? Solamente Dios.

2. Cantamos a Dios por su poder. 
El poder de Dios lo podemos ver a través de su grandeza. Por las cosas que El ha creado. La palabra de Dios dice:

   Oh Jehová, Dios de los ejércitos, ¿Quién como tú? Poderoso eres, Jehová, y tu fidelidad te rodea. Tú tienes dominio sobre la braveza del mar; cuando se levantan sus ondas, tú los sosiegas (Sal. 89:8-9).

   Oh mi querido amigo, tenemos un Dios grande que todo lo puede. No hay nada imposible para El. El mundo se deprime cada día porque se enfoca solamente en los temores, ansiedades y dolores; por eso no tienen nada de que cantar.
No solo los del mundo; el creyente que quita su mirada de Dios también cae en pesimismo y depresión. Pronto se pierde el gozo y la seguridad de la vida.
Sin embargo, todo aquel que reconoce realmente el poder de Dios no teme. En vez de temer, se deleita en cantar a Dios, a Cristo nuestro Salvador y al Espíritu Santo, nuestro consolador.

3. Cantamos a Dios por su santidad.
   Dios es un Dios santo. ¿Qué queremos decir con esto? Dios es santo porque está apartado de toda inmundicia y pecado.
Dios no puede vivir con el pecador; porque El es puro y limpio. Para Dios vivir con el pecador es como tú vivir en un basurero. Por eso, para Dios poder vivir con el hombre; es necesario sacarlo del basurero, lavarlo con su palabra y revestirlo con la sangre de Cristo y a través del Espíritu Santo le ayuda a no regresar a ese basurero.
Y le cantamos por su santidad porque si no fuera por esa santidad este mundo estuviera destruido y sucio. No hubiera reglas morales.
La Biblia dice:

   Pero tú eres santo, tú que habitas en las alabanzas de Israel (Sal. 22:3).

   El hombre que todavía anda en la suciedad del pecado no se siente cómodo cantando a un Dios santo como el nuestro; porque sabe que sus obras son malas.
El creyente canta a Dios; porque le da gracias por su santidad. A través de la santidad de Dios podemos ver que somos pecadores y estamos lejos de El.

4. Cantamos a Dios por su misericordia.
Como vimos anteriormente, Dios es santo.
Debido a esa santidad, el hombre no puede verle, porque es pecador. Está en deuda con Dios porque ha violado las leyes morales. Ahora bien, lo más maravilloso es que Dios proveyó un camino para poder verle. Ese camino es Cristo Jesús.
Cuando un hombre debe algo a alguien y es perdonado de su deuda; al que perdonó esa deuda se le llama misericordioso.
Esa es nuestra condición delante de un Dios santo como el nuestro. Estamos en deuda con El. Sin embargo, a través del sacrificio de Cristo en la cruz nuestra deuda fue cancelada. Por eso decimos que Dios es un Dios misericordioso.
Y si Dios ha perdonado nuestras deudas, lo que nos queda es postrarnos ante su presencia y cantarle porque El ha sido bueno con nosotros cuando nosotros éramos malos.
Ante la grandeza y misericordia de Dios Job dijo esto:

   Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti. De oídas te había oído; más ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza (Job 42:2,5-6).

Conclusión:
Job vio su condición ante Dios y le cantó en adoración. Y tú, ¿qué acción tomarás? ahora que sabes esto de Dios.

 

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