Mas clases del libro de Daniel
No te contamines
Enfrentando al horno de fuego
La soberbia
Pesados en la balanza

Lección #1

No te contamines
Daniel 1: 1- 8

Introducción. Hay varios medios por los cuales nos podemos contaminar, puede ser por: agua, aire, comida, aun la tierra puede ser contaminada, por ejemplo los pesticidas pueden afectar las plantas que crecen en la tierra y aun nosotros mismos podemos ser afectado. En años anteriores aparecieron virus que provocaron enfermedades que causaron mortandades, hoy en día tenemos la gripe del cerdo, el virus “A (H1/N1)”.   Así también el pecado afecta el crecimiento espiritual de las personas cristianas. Algunos de los contaminantes que afecta la vida espiritual pueden ser: robar, mentir, pelear, airarse, lascivia, fumar, ingerir licor, droga, sexo ilícito, etc. Para Daniel, la corrupción o la contaminación era el comer la comida del rey o beber de su vino; así que se propuso en su corazón no contaminarse con ello ya que habían sido dedicadas a los dioses paganos. Para las personas cristianas, la corrupción significa involucrarse en actos que Dios ha prohibido. Así como Daniel que se propuso en su corazón vivir en la forma que honrara a Dios y no contaminarse, también nosotros poder vivir de la forma que no ofendamos a Dios en nuestra forma de vivir, y no nos contaminemos con los pesticidas de Satanás.

I.        Las contaminaciones.

Cuando Israel salió de Egipto después de cruzar el mar rojo y de haber caminado por tres días en el desierto encontraron agua, ésta, estaba contaminada, estaban amarga, por lo tanto no la podía beber. Éxodo 15: 22, 23  E hizo Moisés que partiese Israel del Mar Rojo, y salieron al desierto de Shur; y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua. 23 Y llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas; por eso le pusieron el nombre de Mara. Israel no pudo ingerir agua hasta haber eliminado la contaminación, y eso sucedió cuando Moisés tiro la rama al agua y Dios hizo el milagro de limpiar el agua. Dios nunca participará de nosotros si estamos contaminados con este mundo, es necesario que nos limpie con su Espíritu Santo y por el poder de la Palabra de Dios. Jesús dijo que sus discípulos habían sido limpiados por el poder de Su Palabra (Juan 15: 3). La comida que ha sido contaminada no se puede comer, igualmente nuestras vidas no pueden disfrutas de bendiciones de Dios si estamos contaminados. 2 Reyes 4: 38-40 Eliseo volvió a Gilgal cuando había una grande hambre en la tierra. Y los hijos de los profetas estaban con él, por lo que dijo a su criado: Pon una olla grande, y haz potaje para los hijos de los profetas.  39 Y salió uno al campo a recoger hierbas, y halló una como parra montés, y de ella llenó su falda de calabazas silvestres; y volvió, y las cortó en la olla del potaje, pues no sabía lo que era. 40 Después sirvió para que comieran los hombres; pero sucedió que comiendo ellos de aquel guisado, gritaron diciendo: !!Varón de Dios, hay muerte en esa olla! Y no lo pudieron comer. El veneno en la olla en el tiempo de Eliseo nos enseña que nuestras vidas son recipientes como ollas en la cual puede que la tengamos llenas de las bendiciones de Dios o con el veneno mortal de Satanás.

II.        La línea divisora.

Debe de haber una línea divisora entre el creyente y el mundo que está en las garras de Satanás. Un ejemplo moderno de separación personal puede ser la decisión de declinar invitaciones a fiestas donde no se adora a Dios, Romanos 13: 14 Sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.  1Tesalonicenses 5:22 Absteneos de toda especie de mal.   Daniel se propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; hizo una marca de diferencia entre él y los que servían a los dioses paganos, pidió al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse. (Daniel 1:8). Nosotros igual que Daniel, pertenecemos a Dios y también vivimos en mundo similar a Babilonia. En medio de este mundo debemos tener el mismo corazón que Daniel. La Biblia enseña claramente que el hijo de Dios debe estar separado del mundo. 2 Corintios 6:14-17 No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? 15 ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? 16 ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. 17 Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré.  1 Pedro 1: 14-16 Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; 15 sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; 16 porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. La línea de separación no requiere decir que los cristianos evitan tener contacto con los incrédulos. Así como Jesús, debemos ser amigos de pecadores, pero sin hacer lo que ellos hacen, vivimos en el mundo pero no hacemos lo que él hace. 1 Corintios 5:9-10 Os he escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios;  10 no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los ladrones, o con los idólatras; pues en tal caso os sería necesario salir del mundo. En otras palabras, estamos en el mundo, pero no pertenecemos a él. Esto es similar a las palabras que dijo Jesucristo en su oración registrada por Juan en su evangelio.  Juan 17: 12 – 15 Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese.  13 Pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos. 14 Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 15 No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.


Conclusión
Daniel no discutió con la educación, el programa de capacitación, y el futuro en la corte del rey. Ni siquiera renegó cuando Aspenaz lo nombró Beltsasar, en base a un dios caldeo. Daniel hizo una línea de separación con la comida, ya que muchas habían sido prohibidas por Dios al pueblo judío, y Daniel no las comería, y a demás de eso habían sido dedicadas a los dioses paganos. A igual que Daniel Dios ha dejado una dieta balanceada para nuestras almas, y muchas comidas espirituales no tienen la nutrición necesaria para nuestra alma, y hay otras que prácticamente no han sido dedicadas a Dios, hay que tener cuidado, no todas las comidas espirituales son agradables al Seños. No en todo lugar se predica la sana doctrina, hoy las encontramos ya contaminadas y como pueblo de Dios debemos tener mucho cuidado.

 

 

 

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