DISTINGUIENDO A LOS FALSOS CREYENTES
Esdras 4:1-5

Introducción:
   Después de setenta años en cautiverio, el pueblo de Judá finalmente regresa a Jerusalén; para reconstruir el templo que el rey Nabucodonosor había quemado. Sin embargo, cuando los enemigos de Judá supieron que el pueblo construía la casa de Dios, se propusieron a estorbar la obra, ofreciendo ayuda a los judíos cuando sus verdaderas intenciones eran parar la obra.
Estos enemigos de los que habla la Biblia eran los samaritanos que habían sido traídos por un rey pagano a habitar la tierra de Judá. Los samaritanos pretendían adorar a Dios, pero sin dejar sus ídolos. Ellos decían: Nosotros tenemos el mismo Dios que ustedes; pero en realidad eran hombres que no temían a Dios. Eran falsos creyentes.
Al ver los judíos sus verdaderas intenciones se negaron a recibir ayuda de ellos.
Mi querido amigo, estamos en un tiempo en el cual mucha gente pretende ser creyente, pero sus verdaderas intenciones es estorbar la obra de Dios. Y esto no es ninguna sorpresa porque la Biblia nos habla de ellos:

   También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios. Que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita (2 Tim. 3:1-5).

   El propósito de esta enseñanza es sacar a luz algunas de las características de los falsos creyentes, de tal manera que no nos dejemos engañar por ellos. Recordemos siempre que nuestras almas están en peligro si no aprendemos a depender de la palabra de Dios.

1. Los falsos creyentes quieren servir a Dios sin dejar las cosas del mundo.
Como leímos en la Biblia, los samaritanos querían ayudar a los judíos a reconstruir el templo porque ellos se consideraban como creyentes en Jehová, pero no lo eran. ¿Cómo lo sabemos? La Biblia nos dice:

   Y trajo el rey de Asiria gente de Babilonia, de Cuta, de Ava, de Hamat y de Sefarvaim, y los puso en las ciudades de Samaria, en lugar de los hijos de Israel; y poseyeron a Samaria, y habitaron en sus ciudades. Y aconteció al principio, cuando comenzaron a habitar allí, que no temiendo ellos a Jehová, envió Jehová contra ellos leones que los mataban. Dijeron, pues, al rey de Asiria: Las gentes que tú trasladaste y pusiste en las ciudades de Samaria, no conocen la ley del Dios de aquella tierra, y él ha echado leones en medio de ellos y he aquí que los leones los matan, porque no conocen la ley del Dios de la tierra. Y el rey mandó, diciendo: Llevad allí a alguno de los sacerdotes que trajisteis de allá, y vaya y habite allí, y les enseñe la ley del Dios del país. Y vino uno de los sacerdotes que habían llevado cautivo de Samaria, y habitó en Bet-el, y les enseñó cómo habían de temer a Jehová. Pero cada nación se hizo sus dioses, y los pusieron en los templos de los lugares altos que habían hecho los de Samaria (2 Re. 17:24-29).

   Los samaritanos habían mezclado la verdadera adoración a Dios con la idolatría. Conocían la ley de Dios pero no la practicaban. Los judíos se dieron cuenta que ellos eran falsos creyentes porque la vida de estos hombres no reflejaba el temor de Dios.
En nuestros días hay muchos falsos creyentes en medio de las iglesias y debido a ellos muchos se están yendo al infierno porque engañan a la gente con sus doctrinas liberales. Al principio parecen ser una buena ayuda pero cuando ellos no logran lo que quieren, empiezan a calumniar  contra la iglesia.

2. Los falsos creyentes se levantan contra la iglesia de Cristo cuando ven que no se les permite hacer lo que ellos quieren.
   Cuando los judíos vieron las verdaderas intenciones de los samaritanos, se negaron a recibir ayuda de ellos, diciendo:
   No nos conviene edificar con vosotros casa a nuestro Dios, sino que nosotros solos la edificaremos a Jehová Dios de Israel, como nos mandó el rey Ciro, de Persia (Esdras 4:3).

   En otras palabras, dijeron los judíos: Ustedes no son verdaderos creyentes. Lo que quieren hacer es estorbar la obra de nuestro Dios.
Cuando los samaritanos recibieron esta noticia se enojaron, amenazaron y calumniaron contra los judíos. Mi querido amigo, esta reacción confirmó que estos hombres no eran verdaderos creyentes. Como no se les permitió hacer lo que ellos querían, se levantaron contra el verdadero pueblo de Dios.
La palabra de Dios nos advierte que debemos tener cuidado de todos los que dicen ser hijos de Dios, pero no los son:

Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia, cuyo fin será conforme a sus obras (2 Cor. 11:14-15).

Conclusión:
Mi querido amigo, nuestras vidas están en peligro cada día. Por lo tanto, debemos ser sabios en distinguir quiénes son los verdaderos creyentes. Recuerde que el diablo hará cualquier cosa para llevarlo al infierno. No se deje engañar, mejor pida la dirección del Espíritu Santo en su vida.
Nunca nos olvidemos que la mejor forma de distinguir a los falsos creyentes es leyendo la Biblia.

 

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