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La misión de Ezequiel

Ezequiel 2:1–7 Me dijo: Hijo de hombre, ponte sobre tus pies, y hablaré contigo. 2 Y luego que me habló, entró el Espíritu en mí y me afirmó sobre mis pies, y oí al que me hablaba. 3 Y me dijo: Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de Israel, a gentes rebeldes que se rebelaron contra mí; ellos y sus padres se han rebelado contra mí hasta este mismo día. 4 Yo, pues, te envío a hijos de duro rostro y de empedernido corazón; y les dirás: Así ha dicho Jehová el Señor. 5 Acaso ellos escuchen; pero si no escucharen, porque son una casa rebelde, siempre conocerán que hubo profeta entre ellos. 6 Y tú, hijo de hombre, no les temas, ni tengas miedo de sus palabras, aunque te hallas entre zarzas y espinos, y moras con escorpiones; no tengas miedo de sus palabras, ni temas delante de ellos, porque son casa rebelde. 7 Les hablarás, pues, mis palabras, escuchen o dejen de escuchar; porque son muy rebeldes.

Introducción
La misión de Ezequiel no era fácil, era muy difícil ya que el Señor lo había enviado a profetizar al pueblo de Israel que estaba en cautiverio en Babilonia por haber dado la espalda a Dios. Este grupo de Israelitas cautivos a pesar de estar sufriendo por haberle dado la espalda a Dios no se arrepentían, seguían cultivando el rencor y el odio en sus vidas, y aparentando que Dios nunca había estado con ellos.
Veamos como Dios los describe en su condición moral: Eran rebeldes, de duro rostro y de empedernido corazón v. 4. Es mas dice en otro pasaje que tenían corazón de piedra (Ezequiel 36:26). Llevar el mensaje a un pueblo de ese calibre era como estar entre zarzas y espinos. Dios le advierte a su profeta que se encontraría entre escorpiones, pero Dios le anima a no tener miedo a las palabras de ellos porque son una casa rebelde, y a damas de ello es El quien lo comisiona a esa misión. En palabras fácil era como decirle: “Yo estoy contigo no tengas miedo”. Llevar el evangelio no es fácil, hay personas que lo aceptan, pero otras se comportan en el nivel del pueblo de Israel como una casa rebelde y de empedernido corazón.

I.        ¿Por qué Dios envió a Ezequiel en una misión como esa?

La razón es la siguiente: El pueblo de Israel se quejaba de que Dios los había abandonado y por tal razón estaban en esa condición. Pero, al enviar Dios a Ezequiel era como recordarles que estaban siendo castigados por sus malas decisiones ya que siempre habían tenido un profeta entre ellos, y era como decirles no tienen escusas recuerden las profecías del profeta Jeremías que profetizó este cautiverio por haberse revelando contra Dios. Delante de Dios nadie tiene escusas, nadie puede ampararse diciendo que nunca tuvo conocimiento de Dios, siempre Dios ha usado un medio para hacernos saber su existencia. Usted no tiene escusa, no tiene bases para decir que nunca se le mostro el camino de Dios.
Dios envió a Ezequiel a estos cautivos por Su gran amor que les tenía, ya que ellos eran Su pueblo, aunque apartados de Él, per, todo lo hizo por Su amor a ellos. Dios todo lo hace por amor, es mas dio a su Hijo unigénito por su amor.

2Crónicas 36:15 Y Jehová el Dios de sus padres envió constantemente palabra a ellos por medio de sus mensajeros, porque él tenía misericordia de su pueblo y de su habitación.

¿Por qué Dios nos comisiona para que llevemos el mensaje de Su evangelio? La respuesta la encontramos en los pasajes bíblicos siguientes: 1Timoteo 2: 4 El cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. 2Pedro 3: 9 El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.


II.        Aunque la misión es peligrosa no tememos

Dos veces dijo Dios a Ezequiel que no debía temer las palabras de ellos v.6, debía  tener más temor a las Palabras de Dios. Aquí hay una gran verdad y así lo declaró Jesucristo cuando dijo: “Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno”. (Mateo 10: 28).

Ezequiel estaría mucho peor que ellos si elegía ceder al pueblo antes que a Dios, cuya gloria él había presenciado la cual está registrada en el capitulo uno. Todo lo que Ezequiel había de hacer era hablar v.7. Si él elegía no hablar porque el pueblo no escucharía, entonces estaría en rebeldía contra Dios. Si hablaba, Dios se agradaría aunque su vida delante de su pueblo estuviese en peligro.

Esto es todo lo que Dios desea de nosotros hoy, que seamos fieles a Él. Si nuestro don es mostrar misericordia y ayudar a otros, necesitamos usar ese don, independientemente de lo que hagan u opinen otras personas. Los siervos de Dios sirven porque eso es lo que ellos son, “servidores”, usted puede ser uno de ellos.


Conclusión
Se requiere de los siervos de Dios obediencia y fidelidad a Su Palabra. Los predicadores de Dios siempre harán frente a la tentación de ceder a los sentimientos de los oyentes, aunque la verdad, sea esta aceptable o no es
necesario proclamarla Hechos 20: 27 porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios.

 

 

 

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