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Olor grato

    2Corintios 2: 14 - 17 Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. 15 Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden; 16 a éstos ciertamente olor de muerte para muerte, y a aquéllos olor de vida para vida. Y para estas cosas, ¿quién es suficiente?

Introducción
Existen varios pasajes en donde Dios expresa su complacencia según el aroma que llega a su Santa presencia. En una ocasión Noé levantó un altar a Dios donde ofreció un holocausto, el olor fue grato a la presencia de Dios (Génesis. 8: 20-21). Cuando Israel fue obediente a las instrucciones dadas por Dios en la construcción del Tabernáculo; y en momento de los primeros sacrificios que se realizaron en ese lugar, Dios se manifestó en una nube, demostrado que aquello era olor grato a Su presencia (Levítico 16: 2). También tenemos el momento cuando Salomón termino el templo y fue dedicado a Dios, el olor fue grato a su presencia,  al grado que Dios se hizo presente, donde ni los sacerdotes podían entrar a causa de la presencia de Dios, (2Cronicas 7: 1-3)
Pero también tenemos los olores que no son gratos a la presencia de Dios como es el caso de la ofrenda que realizaron los hijos de Aarón, Nadab y Abiú, el olor fue a muerte y no a vida (Levíticos 10:1).

I. La mayor fragancia

El mayor de todos los olores que ha sido provocado lo encontramos en el Hijo de Dios. Cuando nuestro amado Señor y Salvador Jesucristo fue ofrecido en el altar del Gólgota, Su propiciación desprendió fragancia celestial, y todo, para que la ira Santa de Dios no cayera sobre nosotros y fuera aplacada de una vez y para siempre. Hebreos 9: 12 y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.

 

Hebreos 9: 24 Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios;
Nosotros tal como nuestro Salvador podemos producir un olor grato a la presencia de Él, quizás no en el nivel de Cristo, pero si en gran semejanza,  porque estamos en Cristo. Fuera de él, lo único que podemos ofrecer es olor a muerte, pero dentro de Él, podemos producir olor a vida

II. Deja salir tu fragancia

      Juan 12: 3  “Entonces María tomo una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio y ungió los pies de Jesús, y los enjugo con sus cabellos; y la casa se lleno del olor del perfume.”
Cristo intencionalmente uso el término  “puro” en otras palabras genuino. Si el vaso de alabastro no es quebrado, el nardo puro no fluiría.  Dentro de cada persona hay un perfume de agradable fragancia, pero, no podemos disfrutarla hasta que haya sido exteriorizada. Todas las personas no poseen un mal perfume, lo malo esta cuando no podemos exteriorizar la belleza que  esta internamente.
Algunos atesoran su astucia, pensando que es de gran valor. Otros, sus propias emociones, estimándose como una persona importante y superior que su vecino. Hay otros que se consideran grandes, sintiendo que son mejores en su elocuencia comparada con los demás.
Escuchemos las palabras que dijo Cristo: Juan 12: 24   “De cierto os digo, que si el grano de trigo no cae a la tierra y muere, queda solo, pero si muere lleva fruto.”

      Si la cáscara de trigo no es quebrada en la tierra, el trigo no brota, si nuestra verdadera fragancia no brota de nuestro interior el olor no será grato. 1Corintios 3: 16  “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros ?.” 2Corrintios 6: 16  “¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos?  Porque vosotros sois el templo del Dios viviente.” Si somos templo de Cristo tenemos que tener olor a Cristo, olor a vida y no a muerte.

III. La fragancia no puede pasar desapercibida

     Pablo dice que para Dios "somos un grato olor". El olor del cual él habla, no es algo que se puede sentir con la nariz. Se trata de una sensación agradable. Es como la sensación que se siente cuando se está con su amado.
Si somos un olor grato para Dios, a su vez, seremos un olor grato para otros, aunque no para todos.
Pablo dice: “para los que se pierden”, el verdadero cristiano es olor a muerte en sus vidas, lo explico: Para el incrédulo, la presencia de un cristiano le hace conciencia de que el camino que lleva es camino de perdición por lo tanto es olor a muerte. La persona pecadora no se siente tan mala mientras está en la compañía de otros que son como él; pero cuando él está al lado de un cristiano éste le hace ver, quizá no con palabras, si no con su conducta que el camino que lleva es de muerte.
2Corintios 2: 14 - 16a Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. 15 Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden; 16 a éstos ciertamente olor de muerte para muerte,...

Conclusión
La invitación de nuestro Dios es para que seamos olor grato a su presencia, a si como ha sido Cristo, Efesios 5: 2 Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante. Debemos entregarnos a Él, en cuerpo, alma, y espíritu para que nuestras vidas sean fregancia a la presencia de Dios y a nuestros semejantes.

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