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Apariencia  de vida

 

Efesios 2: 1- 3Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, 2 en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, 3 entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.

 Introducción

      El problema del ser humano es que carece de una relación correcta con Dios, por causa del pecado. Es por eso que está muerto mientras parece que está vivo. Su condición es de muerte espiritual, porque está muerto para Dios, está muerto a la vida espiritual. Jesús dijo:
Mateo 8:22 Jesús le dijo: Sígueme; deja que los muertos entierren a sus muertos.

Una persona que está muerta espiritualmente no puede reaccionar a las cosas espirituales, es como un cuerpo muerto que no reacciona ante ningún estímulo porque está por completo insensible.

     Así vivían ustedes, les dice Pablo a los creyentes, pero él os dio vida a vosotros, a ustedes que antes estaban muertos, Dios les ha dado vida en Cristo y el Espíritu Santo mora en ustedes. Ustedes que han experimentado su gran poder que cambió su condición de muertos a vivos en Cristo. Antes estabais muertos, antes eran cadáveres en vuestros delitos y pecados alejados de la vida de Dios. Sus transgresiones habían corrompido sus vidas y en estado de rebeldía se había separado de Dios. Estabas muerto y Dios te dio vida.

     Es necesario recordar de dónde Dios te sacó, cuál era tu condición anterior. Tu vida pasada Dios la cambió por una nueva vida en Cristo. Si tú todavía no has experimentado este cambio, tienes que escuchar la voz de Dios que en Cristo trae para ti perdón de pecados, salvación y vida eterna, Dios quiere transformar tu vida. Reconoce tu incapacidad de poder salvarte por tu propia cuenta, tus delitos y pecados han corrompido tu vida, no hay otra salida, acércate a Dios como tu Señor y Salvador de tu vida, sólo así podrás pasar de muerte a vida. Juan 5:24,25 De cierto,  de cierto os digo:  El que oye mi palabra,  y cree al que me envió,  tiene vida eterna;  y no vendrá a condenación,  mas ha pasado de muerte a vida. De cierto,  de cierto os digo: Viene la hora,  y ahora es,  cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios;  y los que la oyeren vivirán.

 

  1. Aparentas tener vida pero estas siguiendo la corriente de este mundo

       La palabra “seguir”, habla de alguien que anda detrás de otro. Todos los seres humanos somos seguidores. Un seguidor es alguien que anda con otro, u otros. Es a quien se sujeta.
El problema no es ser seguidor, el problema es a quien sigo, porque eso determina mi camino, mi futuro y mi presente. El pasaje dice que nosotros seguíamos la corriente de este mundo, o sea aquello que nos arrastra, no hacia lo bueno sino a lo malo, Pablo decía en:

Romanos 7:23-25 Pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. 24 ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? 25 Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado

  1. La palabra corriente habla de un proceder de este mundo, de una manera de conducirse. Hechos 20:30 Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos.
  2. El proceder de este mundo es de acuerdo o conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que opera en los hijos de desobediencia. (Efesios 2: 2).
  3. Todos los que viven conforme al príncipe de este mundo, piensan, viven, actúan conforme a este príncipe que es Satanás.

     Los creyentes viven conforme a la palabra de Dios y no conforme a Satanás, toda persona Cristiana debe aprender a pensar conforme a la voluntad a Dios y a vivir conforme a la voluntad de Dios.

 

  1. Aparentas tener vida pero vives conforme al príncipe de la potestad del aire

    A partir del pecado original el espíritu del hombre está sin Dios, vacío de su presencia y sobre él actúan fuerzas que la Biblia le llama: La potestad del aire, éstas lo encierran y lo alejan de Dios.
El hombre se cree libre, piensa que actúa según su voluntad y se engaña a si mismo; todos en alguna ocasión hemos hecho algo, guiados por una fuerza irracional, sin saber el por qué y sin querer hacerlo. Evidentemente ha habido una voluntad superior que lo a dominado en ese momento, voluntad que siempre actúa aunque la mayor parte de las veces a ignorado su procedencia.                   Romanos 7: 17-19 De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. 18 Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. 19 Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.      En la Biblia, siempre que se hace referencia a esas fuerzas se refiere al príncipe de la potestad del aire, le denomina: "principados y potestades". El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define potestad como “dominio, poder, jurisdicción o facultad que se tiene sobre una cosa".       Principado es "el título o dignidad de príncipe", pero también se refiere al "territorio o lugar sujeto a la potestad de un príncipe". Por tanto los principados y potestades espirituales son fuerzas que dominan el alma y el espíritu del hombre, fuerzas que provienen del mismo Satanás.

 

  1. Aparentas tener vida pero estas haciendo la voluntad de la carne

     ¿Sabe usted de donde vienen las peleas y los pleitos? ¿Sabe usted de don emanan esos deseos desenfrenados? Pues no vienen de Dios. Algunos dicen que es Dios quien prueba al hombre, seduciéndolo para ver si esté cometerá pecado, sin embargo, la Biblia dice lo contrario, es el ser humano, el cual es seducido por su propio deseo carnal.
En la palabra de Dios, la pasión carnal es representada como un deseo, concupiscencia, placer. Es decir, las pasiones pecaminosas son el deseo desenfrenado que nos llevan a cometer el pecado. Somos seducidos por la voluntad de la carne, este deseo, engendra en el corazón del hombre el pecado, es decir: El hombre ya peco en su interior, y como fruto de ese pecado se consuma en la obra, la cual da a la luz la muerte.       Se tiende a pensar, que cuando se habla de la voluntad de la carne, nos referimos solo a un deseo sexual; sin embargo, la voluntad de la carne se refiere al ámbito pecaminoso, hablamos de: “peleas, divisiones, chismes, envidias, maledicencias, mentiras, robos, glotonerías, etc. Todo ello son los frutos de la carne (Gálatas 5: 19-21).       La palabra de Dios nos enseña que la voluntad de la carne esta en desacuerdo con el espíritu, Pablo le dijo a Timoteo:   “Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia,  la fe,  el amor y la paz,  con los que de corazón limpio invocan al Señor” (2Timoteo 2:22).

Conclusión

Podemos ser destruidos por nuestra debilidad carnal, sucumbiendo a la tentación, permitiendo a otros que nos presionen a pecar  (1 Cor. 15:33). Los cristianos necesitan permanecer fuertes... Ver el ejemplo de hombres como José y Daniel (Gén. 39:1-12; Dan. 1:8). Buscando a Dios por ayuda y por fortaleza (1 Cor. 10:13; Ef. 3:16; Fil. 4:13). Buscando la aprobación de Dios, no de los hombres (Gál. 1:10).