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El progreso del evangelio

     Filipenses 1: 12-14  Quiero que sepáis, hermanos, que las cosas que me han sucedido, han redundado más bien para el progreso del evangelio, 13 de tal manera que mis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el pretorio, y a todos los demás. 14 Y la mayoría de los hermanos, cobrando ánimo en el Señor con mis prisiones, se atreven mucho más a hablar la palabra sin temor.

Introducción
Aunque las fuerzas del mal han querido detener el evangelio, no han podido, y entre más procuren degradarlo, más crece, similar a  la planta de Bambú, entre más se corta, mas brotan, mas nacen. Pablo fue encarcelado, pero eso sirvió más bien para el progreso del evangelio. Él dice en este pasaje: “las cosas que me han sucedido, han redundado más bien para el progreso del evangelio.” ¿Cuáles eran las cosas que le habían sucedido? Lo habían encancerado, encadenado, falsamente acusado. Pero eso no le detuvo para seguir predicando el evangelio.
Que corazón el de Pablo, quién estando en una situación difícil, en una cárcel, solo y con una perspectiva oscura delante de él, pudo hacer un recuento y con mano firme escribir a los libres para decirles: Yo quiero que ustedes no se desanimen ni se angustien y sepan que las cosas que me han sucedido hasta ahora han redundado para el progreso del evangelio.
Pablo se dio cuenta de que Dios estaba obrando en medio de su situación. Efectivamente, aunque él estaba encarcelado, el progreso del evangelio seguía sin impedimento. En lugar de estorbar el avance había servido para beneficio, pues el encarcelamiento de Pablo, muchos hermanos tomaron la batuta y siguieron corriendo la carrera de anunciar el evangelio. Aquí se cumpliría una gran realidad anunciada en las palabras de un hombre que dijo así: “Y ahora os digo: Apartaos de estos hombres, y dejadlos; porque si este consejo o esta obra es de los hombres, se desvanecerá; 39 más si es de Dios, no la podréis destruir; no seáis tal vez hallados luchando contra Dios”. (Hechos 5: 38,39).

 

  1. ¿Qué es el progreso del evangelio?

      Hoy se habla mucho del evangelio de la prosperidad, ¿Que diría Pablo si el viviera en este tiempo? Pablo vio crecer y progresar el evangelio a través del sufrimiento por ser un preso del Señor.  Para este hombre, todos los padecimientos que vivió, fueron las oportunidades para que el evangelio avanzara, llegara a otros lugares, ya no él en persona, sino por medio de sus escritos que los hacia desde la cárcel, ya que ahí tenía el tiempo necesario para poder escribir; por esto resulto que la cárcel en lugar de retroceso fue para el crecimiento del evangelio.

 

       2 Timoteo 2:9  en el cual sufro penalidades, hasta prisiones a modo de malhechor; más la palabra de Dios no está presa.

     Pablo no se quejó: ¿Por qué me sucedió todo esto? Sino “para qué” me es este sufrimiento. Ninguna adversidad la consideró como una derrota. Desde la misma cárcel les dice a los atribulados filipenses que todas las cosas que le están pasando son una gran oportunidad para el avance del evangelio. Pablo sabía que estaba preso, lo cual no fue la primera vez, pero esa adversidad la usó Dios para su propio reino.

     ¿Qué era lo que sucedía con Pablo? Cada soldado era un verdugo, pero también era un oyente cautivo. Diariamente había por lo menos cuatro soldados que recibían el mensaje de salvación y eran portadores de las buenas nuevas a otros soldados y a sus propias familias. Así que Pablo estaba preso pero no la palabra. Es así como progresa el evangelio. ¿Qué hace usted con su adversidad?  ¿La convierte en bendición? ¿Cuantos pueden conocer al Señor por su sufrimiento?

2. La adversidad ayuda para bien

 

     Romanos 8:28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.
Aunque la cárcel de Pablo era una casa alquilada, y no un calabozo, estaba conectado a soldados con cadenas 24 horas al día. No era fácil para un hombre con esa pasión por el perdido, estar en cadenas. Sin embargo, eso no impidió que cada soldado y posterior reyes, conocieran del evangelio. Pablo convirtió  su adversidad  en triunfo.

     La historia está llena de testimonios sobre cómo Dios ha usado el sufrimiento de algún creyente para que el evangelio avance. Tenemos el ejemplo de la sangre de los mártires que murieron  en el periodo oscuro, o como en los días de la mal llamada Santa inquisición; miles de creyentes murieron, pero esa adversidad ayudo para que el pueblo de Dios se santificara y se convirtieron en una plantación de semilla de cristianos.

     “Todo” o “Todas las cosas” se refiere a todos nuestros sufrimientos, pruebas, persecuciones, calamidades a las cuales estamos expuestos.  Toda adversidad cristiana debiera contribuir para el progreso del evangelio. Hay flores que cuando se les aprieta expanden mejor su aroma.

 

3. La adversidad es para cobrar ánimo

     La aflicción así como la adversidad no siempre produce ánimo. Hay muchas personas que viven derrotados. Las adversidades de sus seres más cercanos o la de ellos mismos, les cambia sus rostros y los hacen  personas tristes. Pero note la diferencia con los hermanos de la iglesia de Filipenses. Pablo deja constancia de la forma cómo ellos cambiaron de actitud cuando escucharon de su informe y la manera cómo Dios lo estaba usando.

     Si algo debiera poseer el creyente es ánimo.  Hoy en día tenemos un gran déficit de ánimo, el desánimo el pan diario, son tizones que apenas humean. El creyente debe ser alguien que siempre esté cobrando ánimo. Ese es el mejor contagio que necesitamos. El progreso del evangelio va más rápido cuando el ánimo es notorio.

     Cuando Israel estaba en la gran encrucijada de su vida después de haber salido de Egipto, Moisés les dijo: “No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis” (Ex. 14:13). Las victorias cristianas solo se logran con un ánimo resuelto.
Si nosotros vivimos solamente para nosotros mismos, nuestros problemas carecen de significado. Son simplemente baches en el camino de la vida. En cambio, cuando pertenecemos a Cristo, cada cosa que nos sucede tiene un propósito en el plan de Dios. Ese propósito muchas veces es difícil de distinguir en el momento, pero podemos tener la seguridad de que existe con un propósito de bendición, aunque en la hora de la prueba no lo veas así.

Conclusión
El evangelio es buena noticia de Dios para el hombre, pero eso no significa que no escucharemos malos acontecimientos en ciertos cristianos; pero, el evangelio superará toda adversidad. Pablo además de hablar de oportunidades que se presentaron para el progreso del evangelio él dice: “Y la mayoría de los hermanos cobrando ánimo en el Señor con mis prisiones, se atreven mucho más a hablar la palabra sin temor. Cobraron ánimo. ¿Sera que nuestra actitud a las circunstancias será motivo de ánimo o de desánimo para los que nos rodean? Lo que más animará a muchos es nuestra actitud frente a lo que pueda sucedernos.