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1. La promesa del Espíritu Santo - 2. Conociendo los tiempos - 3. Dando lo que tengo 4. Auque me amenacen no me intimidarán - 5. Contribuimos o damos - 6. La defensa de Esteban - 7. Siguió gozoso su camino 8. Mentes cerradas o abiertas - 9. Voz de Dios y no de hombre - 10. No seas un impedimento - 11. ¿Qué debo hacer para ser salvo? - 12. Al Dios no conocido - 13. Sacúdete la vúbora

Clase #1 La promesa del Espíritu Santo
Hechos 1: 1 – 5

Introducción
En los versos 2 y 3 se ve con claridad que Jesús no ascendió hasta haberles dado mandamientos,  (instrucciones), pruebas infalibles, pruebas positivas, señales seguras, evidencias inequívoca y convincente de que Él estaba vivo, para que siguieran adelante con la obra que había comenzado.
Durante un período de cuarenta días, estuvo con ellos una y otra vez. No fueron visiones. Fueron apariciones personales, reales y objetivas de Jesús.
Ellos lo reconocieron y aprendieron de Él con una comprensión real las verdades relacionadas con el Reino de Dios. Ahora entendían por qué tanto la cruz como la resurrección eran necesarias para completa salvación. Ambas eran revelaciones del grandioso poder y el amor de Dios.
Jesús le dijo: Quédense, esperaren, eso es como “sentarse” en Jerusalén hasta recibir la promesa del Padre, que Jesús mismo les había dicho.

  1. Promesa hecha por profetas
  2. El profeta Joel.

      El profeta Joel profetizó el derramamiento del Espíritu de Dios y en los versos 28 – 32 del capítulo 2 utiliza la palabra: "después".
Este después se logra entender, después que hayamos pasado el arrepentimiento  (1:14; 2:12-17). Después del arrepentimiento, Dios promete la restauración (2:25). Así que, "después" puede significar después del arrepentimiento y la restauración, entonces se derramara la promesa del Espíritu Santo.
Es una promesa para "toda carne", es decir, "toda la humanidad que lo desee".  "Toda carne" no tendría límites de edad ni sexo; los hijos y las hijas profetizarían. Los ancianos tendrían sueños proféticos y los jóvenes verían visiones proféticas. Es más, el Espíritu Santo sería derramado en abundancia sobre los esclavos.
Dios es un Dios bueno. Su propósito siempre ha sido bendecir a todos por igual (Génesis 12:3; 22:18; Juan 3:16). Así que, Joel aclaró que el derramamiento del Espíritu es para todos: judíos y gentiles, ricos y pobres, jóvenes y ancianos, educados y analfabetos, sin tener en cuenta el sexo, la raza, el color ni el origen nacional.

  1. El profeta Juan el Bautista.

      Mateo 3:11, "El que viene tras mi, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo: él os bautizará en Espíritu Santo y fuego."
     Esta profecía aparece también en los pasajes paralelos que describan el ministerio de Juan. Marcos 1:8 "Yo a la verdad os he bautizado con agua; pero él os bautizará con Espíritu Santo." Lucas 3:16 "Yo a la verdad os bautizo en agua; pero viene uno más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego."
       Juan 1:33 identifica a Cristo como uno que tendría la autoridad de bautizar con el Espíritu Santo. "El que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo."
Hechos 1:5, no nos deja duda de esta gran promesa del Espíritu Santo. "Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días."

  1. La promesa hay que esperarla

 

     En hechos 1: 3 les da  a sus discípulos todas las pruebas irrefutables de su resurrección, nadie podía negar lo acontecido, por lo tanto Dios quiere pasarlo a otro nivel, al nivel de recibir la promesa ya explicada.
¿Qué tenían que hacer los discípulos? Estar juntos unidos y esperar. Les ordeno que permanecieran donde estaban y esperaran. Aparentemente esperar era un dolor de cabeza, aburrido, cansado.
Pero en el momento de esperar hay un silencio, un paro de tiempo, es un buen momento para reflexionar, meditar,   etc. ¿Qué hicieron mientras esperaban?  Estaban en oración constante, no estaban aburridos, ni desesperados.

Conclusión
Jesús les dijo a sus discípulos que esperen en Jerusalén.  La localidad correcta sería una "preparación" para recibir el poder del Espíritu Santo, en este caso era Jerusalén. Nosotros debemos esperar en Dios y la bendición del Espíritu de Dios llegará.

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