La petición de un leproso
Sin fama pero salvo
La verdad comprimida
Actitudes que te llevarán a negar a Cristo

Lección # 1 Base bíblica
Marcos 1:40-45


La petición de un leproso

Introducción.
La lepra es una enfermedad en la cual se puede ver con claridad la representación del pecado. Pasaré a describir la enfermedad de la lepra. La lepra tiene su inicio insignificante su desarrollo es paulatino pero una vez desarrollada tiene resultados llegando al nivel de repugnancia en otros y lo terrible que es incurable por medio humanos, el final de una persona infectada en aquella época era: "Separación de sus familiares", tenía que morir lejos del campamento, lejos de sus seres queridos.

    Marcos 1:40 Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme.
Habían multitudes que le seguían a Jesús; y le seguían por la autoridad de su palabra (Mateo 7: 28,29). Podemos incluir en  esta ocasión a este leproso entre toda esa gente que seguía a Jesús, aunque por ley no tenía que estar en ese lugar pero este hombre la quebranto porque desea recibir su sanidad y sabia que Jesús se la podía dar. Precisamente el pecado es incurable por el ser humano el único que lo puede curar  es Cristo Jesús, por lo tanto hay que venir a Él y pedirle Su sanidad  en nuestro cuerpo, alma y espíritu.

I. El leproso pidió sanidad para su cuerpo

      Este leproso al venir a Jesús para pedirle que le sane tenia esperanza de recibir lo que pedía, pero para ello era necesario que lo hiciera creyendo y eso fue precisamente lo que hizo, lo hizo con reverencia, a demás de eso lo hizo con ferviente ruego pidiendo que tuviera misericordia de él y lo sanara. ¿Cómo hizo la petición? La biblia dice que se postro de rodillas.
Este leproso no le dijo a Jesús  “si puedes”.  Él le dijo: “si quieres”. Este leproso estaba seguro que Cristo puede, y realmente no hay nada imposible para Dios (Lucas 1: 37).  
Jesús le dijo al leproso  “quiero”,  en esa palabra el Señor  pone de manifiesto su capacidad sanadora como Mesías que es. Si nosotros hacemos las peticiones igual que este leproso estemos seguros que Cristo nos dará la respuesta (Isaías 53: 4; Mateo 8: 17).

II. La petición contestada

     En Jesús hay pronta respuesta,  le dijo “quiero” pero no es una simple palabra expresada por cualquier persona, recordemos que por la palabra fue constituido todo lo que hoy en día vemos y aun las cosas que no vemos, Dios solo dijo la palabra y las cosas de la nada fueron creadas, de igual forma esta palabra es pronunciada por el Hijo de Dios, y toda palabra pronunciada por Jesucristo tiene autoridad (Lucas 4: 32, 36; Marcos 1: 27).
Posteriormente Jesús procede a pronunciar la segunda apalabra, “se limpio”. Aquí Cristo recurrió a su misericordia. Jesús le sanó porque tuvo misericordia. Misericordia es amar al que no merece amor, perdonar al malvado y condenado. La misericordia de Dios llega hasta los cielos y alcanza hasta las nubes (Salmo 36:5). Dios es fiel y tiene misericordia hasta mil generaciones (Deuteronomio 7:9). No hay otro como Dios en misericordia, ni en el cielo ni en la tierra (1 Reyes 8:23). Su misericordia es preciosa y por eso sus hijos se amparan bajo las sombras de sus alas (Sal 36:7); Su misericordia es continua, todo el tiempo, todo el día y toda la noche, eternamente y para siempre (Sal 42:8; 52:1, 8).

Conclusión
Cristo quiere y puede sanarle y aun salvarle, solo resta que usted confié en El.   Cristo murió para salvarle y puede guardarle, si solo confía en El. No hay nada que comprar, no hay nada que pagar; en la cruz Cristo exclamo:  “consumado es”, es como decir la obra está terminada solo resta que usted se acerque y le pida, y él obrará en base a su petición.