Los bienes en sacos rotos, Hageo 1: 5,6
Despertados en el espíritu, Hageo 1: 13-14
El inicio de la bendición, Hageo 2:18,19
La gloria postrera mayor que la primera, Hageo 2: 9

Los bienes en sacos rotos

   Hageo 1: 5,6Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos. Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto.”

Introducción
      En el tiempo antiguo los sacos eran usados para guardar los frutos obtenidos de la tierra, cuando estos se rompían el producto se caía a tierra y no se aprovechaba, había gran perdida. Precisamente así presenta el mensaje el profeta Hageo, Israel cultivaba la tierra pero su fruto no era aprovechado, era como que si los depositaran en sacos rotos, no veían sus ganancia, solo perdidas.
     Ahora le pregunto a usted, ¿Describe eso su vida? ¿Ha pensado usted alguna vez que mientras más trabaja menos tiene?  Esto muchas veces nos ha sucedido porque simplemente no le hemos dado a Dios el lugar central en nuestra vida.
    El profeta Hageo profetizó a los que habían regresado del cautiverio de Babilonia. En su profecía  les recuerda que las ofrendas deben ser dadas a Dios. Al ofrendar a Dios las primicias y lo mejor de los frutos, se le reconocía como el Señor, dueño y dador de los frutos del campo; por lo tanto al hacerlo la bendición se derramaba. Pero de acuerdo al pasaje leído nos damos cuenta que Israel sembraba mucho pero recogía poco, habían dejado de hacer lo que Dios decía en Su Santas Escrituras. 
    
I. La razón por la que tenían sacos rotos

     En la biblia la lluvia se presenta como un elemento especialmente vital. De ella dependía la existencia de los manantiales, el pastoreo de los animales, la agricultura, etc. una sequía prolongada producía efectos desastrosos.
     En el tiempo de Hageo, la tierra ante la ausencia de la lluvia se detuvieron los frutos. Entonces, la razón por la que recogían poco era porque había cesado la lluvia, por lo tanto la tierra perdió el manantial que le ayudaba a las plantas a dar frutos. La razón era porque Israel se había olvidado de dar para Dios, y al ser tacaño con Dios, él mismo había estancado la bendición. Muchas veces nuestros sacos están rotos por reusarnos en dar para Dios.
    Cristo espera de nosotros que demos frutos y eso se logra cuando somos obedientes en dar para él.  Eso es retroactivo, que quiere decir eso: Que cuando usted da para Dios, él se lo regresará con creses, intereses, ganancia, etc.
      Juan 15:2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. El Apóstol Pablo nos habla del fruto del Espíritu que es: amor, paz, gozo, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza (Gálatas 5: 22, 23).

I. Selle su saco roto

       Es necesario hacernos un examen de nuestra condición económica. Siempre que nos preocupemos mas por nuestras cosas que las de Dios, tendremos escases; pero siempre que nos preocupemos mas por lo de Dios tendremos abundancia. Esto lo podemos ver reflejado en las naciones, toda nación temerosa de Dios es bendecida; pero toda nación sumergida en la idolatría vive en la pobreza y sus ciudadanos reciben las consecuencias.
     Mateo 10: 37 El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí.
    Mateo 6: 33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

     Primero hay que poner las cosas de Dios, en segundo lugar las nuestras para que arreglemos nuestra condición física e espiritual. Cuando se está en esa condición aunque haya escases en la tierra Dios siempre tendrá cuidado de sus hijos y el mejor ejemplo lo podemos ver en Elías, Dios le envió cuervos que le llevaron pan y carne para que lo alimentaran en el arroyo de Querid.   
     Salmos 34; 10 Los leoncillos necesitan y tienen hambre, pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien. Salmos 37: 25 Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan.

Conclusión
      Israel estaba perdiendo las bendiciones todo por su infidelidad a la hora de dar para Dios, eso es exactamente lo que lo nos puede llegar a sucede al ser infieles a Dios a la hora de dar para él.

 

 

 

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