EL SUFRIMIENTO DE UN HOMBRE JUSTO
Job 1:6-22

Introducción:
   Si hacemos algo malo sabemos que tarde o temprano vamos a pagar por ello. Pero ¿Qué pasa si en toda tu vida has hecho bien, y después de haber hecho lo mejor recibes sufrimientos que no mereces? Dirías: Lo que me está pasando no es justo. Yo no lo merezco. He sido una persona buena. Yo creo que Dios se equivocó al ponerme en esta situación. Por una parte tienes razón en quejarte porque solamente eres una persona que ve las cosas desde el punto de vista humano. Algo más, yo creo que todas las personas que se conducen bien delante de Dios lo hacen en primer lugar para agradarle a El; en segundo lugar porque saben que si se conducen bien recibirán buenas recompensas. Pero ¿Qué harías si en vez de cosas buenas recibes cosas malas? ¿Cómo responderías ante una situación como esa? En la enseñanza de hoy veremos a Job ante una situación que muy pocos han experimentado. ¿Era Job un hombre malo para merecer tanto sufrimiento? No.

1. La opinión de Dios acerca de Job.
Mientras Job dormía, algo estaba pasando en el cielo. Algo sobre lo cual no tenía control alguno. La historia comienza así:   Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás (Job 1:6).   ¿Qué estaba haciendo Satanás en el cielo? Estaba allí como intruso en una reunión angelical. Y cuando Dios lo ve le hace una pregunta:    ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella (Job 1:7).    No vayas a pensar que Dios no sabía de dónde venía Satanás. Sí lo sabía. Lo que Dios quería saber eran los detalles de su actividad. Mi amigo, Satanás tiene poder para andar por todo el mundo sin que le veamos. Su trabajo es buscar al creyente. Luego que lo encuentra, va delante de Dios y lo acusa. ¿Por qué digo esto? Los próximos versículos lo explican.    Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? (Job 1:8).    Para Dios Job era lo máximo. Era el hombre ideal. Job buscaba a Dios de todo corazón. En él no había hipocresía. Todo lo que hacía era bueno delante de Dios. La opinión de Dios acerca de Job era única. No había otro como él. Y aunque Job sabía que era un hombre recto, nunca entró orgullo en su corazón. Me pregunto a veces ¿Qué dirá Dios de nosotros? ¡Oh, mi querido amigo! Ojalá pudiésemos ser como Job.

2. La acusación de Satanás.
Ante la afirmación de Dios de que Job era un hombre piadoso, Satanás reaccionó atacando a Job y a Dios.   Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia (Job 1:9-11).   Satanás le dijo a Dios: Job te sirve porque tú has puesto un muro invisible alrededor de él. Lo has protegido de la enfermedad. Has protegido a su familia de todo mal. Y también has protegido sus posesiones,  Y no solo lo has protegido; sino que también lo has bendecido. ¿Cómo no te va a servir así? Pero, quítale lo que tiene; trátalo como a cualquier otro hombre, y vas a ver que todo va a cambiar. Hasta va a maldecirte. Lo que Satanás quería era destruir a Job.

3. Principio de dolores para Job.
Para demostrar a Satanás que Job era un hombre especial en el corazón de Dios; y que este no le servía por lo que Dios le había dado, le dijo:He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás delante de Jehová (Job 1:12).    Satanás tenía ahora el permiso para probar el amor de Job hacia Dios. Los versículos del 13 al 19 nos relatan que en un solo día Job perdió todo lo que tenía. Primero, perdió sus bueyes y sus asnas. Ni bien había recibido esa noticia cuando le dicen que un rayo cayó sobre las ovejas y los pastores y todos murieron, excepto uno. Ni bien había recibido esta noticia cuando le dicen que los caldeos se robaron los camellos matando a los criados. Ni bien había recibido esta noticia cuando le dicen que todos sus hijos habían muerto en un huracán. Esto mi hermano es incomprensible. Job era un hombre justo. El no merecía todo esto. Pero esto no es todo. Esto es solo el principio. Job, siendo un hombre justo, experimentó algo que la mayoría de nosotros no hemos experimentado. Bancarrota, dolor, muerte y soledad al mismo tiempo. ¿Lo esperaba Job? Yo creo que no.

4. La actitud de Job ante la calamidad.
   Entonces Job se levantó, y se rasgó su manto, y rasuró su cabeza,  y se postró en tierra y adoró (Job 1:20)     Ante tanto sufrimiento Job se sienta por un momento a pensar. Se levanta y se arrodilla delante de Dios. Lo que vemos aquí es maravilloso. Después de tanta mala noticia Job se pone a adorar a Dios. Esto no era la actitud de cualquier hombre. Job era especial. Y no se arrodilló para quejarse sino para adorar. Y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito (Job 1:21).

   Esta es la actitud que Dios busca en el creyente. Que en medio de los sufrimientos le demos la gloria a Dios. Que amemos a Dios en las buenas y en las malas. Job era un hombre justo pero fue alcanzado por el sufrimiento. A través del sufrimiento de Job, Dios quería demostrarle a Satanás que el hombre puede amarle en cualquier circunstancia. Además de esto, Dios quería purificar la fe de Job. Antes de terminar esta lección, hay algo que quiero que comprendamos: Dios no manda el sufrimiento a la vida de los justos solo porque El quiere divertirse un rato. Todo tiene un propósito. Tal vez no lo podemos entender en un principio; pero Dios sí.

Conclusión:
¿Y tu mi amigo? ¿Amas a Dios en las malas o sólo en las buenas?



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