La Jerusalén viuda La misercordia de Dios
Cuando desaparece la protección de Dios La confianza en Dios

La Jerusalén viuda

Lamentaciones 1:1-2 ¡Cómo ha quedado sola la ciudad populosa! La grande entre las naciones se ha vuelto como viuda, la señora de provincias ha sido hecha tributaria. 2 Amargamente llora en la noche, y sus lágrimas están en sus mejillas. No tiene quien la consuele de todos sus amantes; todos sus amigos le faltaron, se le volvieron enemigos.

Introducción
Por casis dos largos años, Babilonia la nación conquistadora, como todo un depredador espero pacientemente alrededor de toda la ciudad esperando el rendimiento de la ciudad de Jerusalén para apoderarse de ella. Durante ese tiempo a nadie se le permitió entrar, ni salir. Todo el alimento que había en ella, se había consumido. Sus hijos estaban hambrientos. No había suficiente agua para tomarse un baño; apenas tenía la suficiente para beber, la muerte estaba a la orden del día y en cada esquina, los guerreros valientes habían muerto en las guerras.  

Jeremías usó la imagen de una viuda cautiva como una metáfora para describir la condición de Jerusalén cuando cayó en manos de Babilonia. Esta imagen de una viuda nos describe la grave situación que estuvo la que una vez fue la ciudad de Dios. Esto también nos sirve a nosotros para que apreciemos lo que Dios nos ha dado, para no venir a caer en la misma condición que cayó Jerusalén por haberse aparatado de Dios. En Lamentaciones capitulo uno hay frecuentes referencias a lo que Jerusalén una vez fue. La grave situación en que se encontraba su pueblo, se intensificaba por el recuerdo de lo que solía ser.

I.        Los recuerdos

Una vez la ciudad había sido populosa, grande entre las naciones y señora entre las provincias (Lamentaciones 1:1). Los caminos que llevaban a Jerusalén habían estado llenos de gente que venían para celebrar las fiestas. Sus puertas habían estado llenas de gente que entraban y salían (Lamentaciones 1:4). Aquí Jeremías recordó todo el esplendor que hubo en Jerusalén en los tiempos pasado. La describió como “la hija de Sion” (Lamentaciones 1:6–7). Hay un dicho que dice: “nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido”. Lo que más atormentaba al rico que estaba en el infierno mencionado en Lucas 16: 19- 31 eran los recuerdos del pasado. Lo que más puede atormentar a los que han caído de la gracias de Dios después de haberla conocido, son los recuerdos de lo que una vez fueron.Nabucodonosor fue levantado por Dios, pero una vez alcanzado la gloria, creyó que fue alcanzada por sus propias fuerzas, y por ello Dios permitió que se enloqueciera y fuera a comer pasto junto a los animales del campo, hasta que reconoció al verdadero Dios (Daniel 4: 34-37).


II.        La viudez crea desamparo

Fueron cuatro veces en el capítulo uno, que Jeremías expresó la increíble desesperanza que había en Israel la viuda que describe Jeremías, sus palabras son: “no tiene quien la consuele” (Lamentaciones 1:2, 9, 17, 21). En otros versículos dijo: “no halló descanso” (Lamentaciones 1.3), “no hubo quien la ayudase” (Lamentaciones 1:7).
Sin ayuda, ni esperanza, ni consuelo, no es de extrañar que el pueblo de Israel lloró amargamente en la noche (Lamentaciones 1:2). Las solitarias noches son a menudo los tiempos más difíciles para una viuda. Le horroriza ver que la noche se acerca. Mientras todo el mundo duerme, ella solloza en la soledad.


Conclusión
Una de las consecuencias más severas del comportamiento rebelde, la constituyen los recuerdos dolorosos. A menudo que pasa el tiempo de ser creyentes nos consideramos que las bendiciones son para siempre, sin hacer el mínimo esfuerzo para seguir obteniéndola y ello nos lleva a descuidamos. No es sino hasta que se agotan, o nos son quitadas, que nos damos cuenta de lo que debimos haber hecho. Esto fue lo que le ocurrió al pueblo de Jerusalén. Recordemos lo escribió el apóstol Pablo a los corintios, “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga”. (1Cor. 10: 12).

 

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