Mas clases del libro de Levíticos
El sacrificio de la expiación
La vida en la sangre esta
No se mescle con el mundo
La promesa de la obediencia

EL SACRIFICIO DE LA EXPIACION
Levíticos 16:1-6

Introducción:
   El sacrificio de la Expiación es el acto por el cual Dios restaura una relación de armonía y unidad entre El y el hombre.
Cuando el hombre pecó en el huerto del Edén al comer el fruto del árbol prohibido, la relación que tenía anteriormente con Dios fue interrumpida debido a la desobediencia. Por más que el ser humano haya querido regresar a Dios con sus propios esfuerzos nunca lo logró.
A través de la gracia expiatoria y el perdón de Dios, hemos sido reinstituidos a una relación que antes habíamos perdido a causa del pecado. A pesar de nuestra naturaleza pecaminosa, Dios nos ama tanto que ha provisto el medio para acercarnos a El.

1. La necesidad del hombre.
   Romanos 5:18 dice: Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida.
Nosotros necesitamos de una expiación no solamente a causa del pecado que cometieron nuestros padres en el huerto de Edén sino también por los pecados que nosotros mismos cometemos (Col. 1:21)
Ninguna persona es digna de tener una relación con un Dios tan Santo (Ecle. 7:20). Ya que nosotros no podemos hacer nada para acercarnos a Dios (Prov. 20:9); y tampoco podemos esconder nuestros pecados delante de El (Heb. 4:13); hemos sido todos condenados (Rom. 3:15).
Es nuestra naturaleza pecaminosa y la naturaleza Santa de Dios la que nos hace enemigos con El. (Rom. 5:10).
Los hijos de Aarón querían acercarse a Dios con una ofrenda diferente y murieron. Ellos querían alcanzar el favor de Dios a su propia manera y fue por eso que Dios los mató. Esto debe enseñarnos que no importa cuan buenos creamos ser nunca lograremos salvarnos a nosotros mismos.

2. El regalo de Dios a la necesidad del hombre.
La respuesta a la inhabilidad de su pueblo para poder acercarse a Dios fue la gracia, al haberles dado un medio de reconciliación a través del sacrificio de animales.
La Biblia dice que el alma que pecare esa morirá (Ez. 18:20); sin embargo, en el sacrificio de animales el hombre era sustituido por éste al ser derramada su sangre inocente por la vida del hombre pecador.
Dios instituyó el sacrificio de animales a través de Moisés para el pueblo de Israel mientras estaban en el desierto de Sinaí. En este acto el pueblo era perdonado de sus pecados al sacrificar una ofrenda de Expiación por ellos. Ahora bien, ¿por qué era válida la sangre de un animal delante de Dios? Por cuanto la vida del animal en la sangre está, en otras palabras la sangre del animal era aceptada por Dios como sustituto de la sangre del hombre.
El animal tenía que ser sin defecto para ser presentado a Dios. La sangre del animal no borraba el pecado del hombre sino solo lo cubría temporalmente de manera que el sacrificio por la expiación se tenía que hacer cada año (Heb. 10:4)
La maravillosa noticia es que en el Nuevo Pacto hecho por Cristo entre Dios y los hombres fue completa cuando Jesús derramó su sangre inocente por nosotros, siendo pecadores.  El se entregó en la cruz del Calvario como nuestro sustituto (Heb. 9:12) y ahora El es el mediador de este nuevo pacto (Heb. 9:15).
Desde la muerte de Cristo en la cruz ya no son necesarias las ofrendas de animales por cuanto El siendo como un cordero sin mancha se ofreció asimismo para llevar nuestras culpas de una vez por todas.

Conclusión:
En el método de los sacrificios en el Antiguo Testamento todo era estricto. Los sacerdotes tenían que llevar una ropa especial para ofrecer la ofrenda del pueblo. Ellos no podían ofrecer a Dios sus propias ofrendas. El sacerdote representaba a nuestro Señor Jesucristo que todavía no había venido.
En el Nuevo Pacto ya no necesitamos de un sacerdote humano por cuanto Jesús es nuestro sacerdote eterno.
Lo único que tenemos que hacer para acercarnos a Dios es venir a Cristo con sinceridad de corazón y estar dispuesto a dejar las cosas del mundo atrás.
La expiación es necesaria para evitar la ira de Dios sobre nosotros. Esa expiación fue hecha a través de la muerte de Cristo en la cruz. Amen

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