Mas bosquejos

No permitas ser despojado

Lucas 10: 30-35 Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto. 31 Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo. 32 Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo. 33 Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; 34 y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él. 35 Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese.

Introducción
Actualmente estamos viviendo en una sociedad llena de violencia. Las caricaturas y videos que nuestros hijos ven están llenos de violencia; en la televisión es la orden del día. Hoy nuestras escuelas no están seguras, aun en las calles se corre el riesgo de padecer violencia que pude ser verbal o de acción. El experimentar un despojo ya no es del otro mundo, es muy común el observarlo. Hay ciertas personas que para despojar a alguien de sus posesiones lo hacen con tanta naturalidad que ni remordimiento tienen por sus fechorías… lo hacen con arma en mano, o por medio del engaño, como es el billete de la lotería que supuestamente tiene el premio, pero es una bola de mentira. Hoy en día hay que tener cuidado con los despojos.   En este pasaje leído encontramos la historia de un hombre que fue despojado de sus bienes por unos ladrones… Como buenos inspectores bíblicos nos vamos a dar cuenta que Jesús no dijo de qué nacionalidad era el asaltado, lo dejo a nuestro criterio, lo único que dijo fue que descendía de Jerusalén a Jericó. Basado en esa expresión podemos hacer nuestra propia conjetura. Si fue asaltado cuando descendía de Jerusalén a Jericó me hace pensar a mí que llevaba dinero, por lo tanto puedo hacer dos conjeturas:
a.        Posiblemente este hombre llevaba  el propósito quizás de hacer un negocio en Jericó y los ladrones al saber lo que llevaba recurrieron a asaltarle.
b.        Todos los que subían a Jerusalén gastaban su dinero y regresaban prácticamente sin nada, pero este fue asaltado por sus bienes que llevaba de Jerusalén a Jericó. Por lo tanto pienso que era un judío, que fue despojado de lo que llevaba.
En la vida quizás usted a pasado por diferentes clases de despojos, unos quizás hasta los paso por alto, otros le llegaron hasta el corazón. Así es, hay niveles de despojos, y depende del grado así será el dolor. Si le roban unos zapatos usted quizás dirá, me comprare otro, pero si le roban el único carro que tiene para llegar al trabajo le duele hasta el corazón, pero hay otros que duelen hasta el alma, a esos despojos quiero llegar en esta ocasión. Si usted es despojado de los bienes de una carro o de una bicicleta o algo por el estilo, no se preocupe,
mientras tenga vida hay esperanza, por lo tanto se pueden volver hacer; pero hay despojos que se corre el
riesgo de nunca más volver a obtenerlo. Mateo 10: 28 Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. El despojo más peligroso, es el que llega hasta el alma, ese es el más doloroso, como una espina incrustada en el cuerpo. Si alguna vez usted es despojado, es porque dará una oportunidad, pero mientras usted cierre esa oportunidad nadie le despojará.

Usted es despojado por la oportunidad que da.

Si somos despojados es por la oportunidad  que damos, si no la diéramos no seriamos despojados. Si en la vida usted ha errado, es por la oportunidad que dio, pero si nunca la hubiera dado, le aseguro que usted no hubiese errado… El hombre de esta historia dio una oportunidad para que le despojaran.     Usted se ha preguntado ¿Por qué le dejaron medio muerto? La gran probabilidad es que se resistió al asalto, y los ladrones tuvieron que pelear contra a él, pero como eran más le vencieron. Este hombre estaba preocupado por sus bienes materiales más que su vida espiritual. Descendía de Jerusalén a Jericó en lugar de subir de Jericó a Jerusalén. Jericó fue maldecida en la conquista que dirigió Josué, y hasta el día de hoy es una ciudad sin prosperidad, por lo tanto es un simbolismo del mundo y Jerusalén símbolo donde está la presencia de Dios. O sea que este hombre en lugar de subir estaba descendiendo sin la protección por lo tanto dio la oportunidad que le despojaran. No hay que dar oportunidad para que no seamos despojados. Cuídese de las siguientes tres aéreas que le pueden despojar.

I.        Nuestra seguridad.

Al estar en Cristo Dios nos a dado una seguridad, porque Dios es inmovible, es estable, no cambia. Salmos 71:5 Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza, seguridad mía desde mi juventud Por lo tanto Satanás buscara despojarle de esa seguridad, y cuando lo logra usted es afectado por los temores que le dominan. Escuche lo que dijo Job. Job 3: 25  “Lo que mas temía, me sobrevino, lo que más me asustaba, me sucedió.” Muchas de las cosas de las que le sucedieron a Job fueron porque Satanás le despojo de su seguridad y eso provocó que Satanás realizara lo que Job le asustaba… En los bienes materiales, cuando Satanás roba la seguridad, entra el temor que crea la infidelidad en los diezmos que le corresponden a Dios por el temor de quedarnos sin nada. Le es infiel a Dios y siempre se cumple lo que usted temía que es quedarse sin nada. Satanás roba los bienes y por eso que dijo el profeta que se echan el dinero en bolsas rotas…

II.        Nuestra visión

Abraham tenía una visión, llegar a la tierra que Dios le había prometido, mientras se enfocaba en ello, él avanzaba, pero cuando su visión se oscurecía, él retrocedía. Saúl mientras se mantenía en la visión era un conquistador, pero cuando le despojaron de esa visión fue conducido hasta quitarse la vida. Sansón cuando fue despojado de su visión, le llevaron hasta sus sentimientos, lo cual le llevo a morir antes de tiempo y ciego. Usted tiene su propia visión, un ministro, un profesional, una casa, un carro. Usted lo ve bien lejos, pero aunque lo vea lejos, a muchos años de distancia de usted, no permita que nadie le despoje de esa visión.

III.        Nuestra convicción.

Juan 10: 10 El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. En una ocasión Jesús relacionó a los dirigentes religiosos con los ladrones, Mateo 21:12-13 "Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; y les dijo: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones." Los religiosos en la época del ministerio de Jesús sobre la tierra dejaban al hombre vacío, sin fuerza para continuar en su camino, es decir, medio muerto, despojado y sin posibilidad de tener relación directa con Dios. En la narración Jesús dijo que “descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo. Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo." El sacerdote que pasó por ese lugar lo único que hizo fue señalar el error de aquel hombre. Solamente le amonestó severamente diciendo: ¿Por qué dejaste a Jerusalén y te diriges a Jericó? ¿Por qué te apartaste del servicio a Dios? Por eso te paso esto. El levita sabia las leyes por lo tanto al ver la condición de aquel hombre vio que ya no tenía oportunidad por lo tanto también lo dejo abandonado. Los dos le juzgaron y pasaron de largo dejándolo moribundo.
a.        Convicción de perdón de pecados.
b.        Convicción de la presencia de Dios.
c.        Convicción del rapto de la iglesia.

Mas bosquejos

Copyright © Salvados para Servir, Neftalí F