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Una vida sin fuego

2 Timoteo 1:5,6 Trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también. 6 Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.

Introducción
Esta semana me sucedieron dos cosas, Primero: cuando fui al lugar donde se realiza el Mizpa encontré que el agua que está dentro del tanque del escusado estaba congelada, había dejado abierto la lleva de lava manos y el agua que caía de la llave también se congelo, bueno todo el lugar era un congelador que congelo hasta los botes de agua. Segundo: al estar en casa, a media noche, sentí un frio congelador, la razón fue que el calentón se arruino, ahí si extrañaba la temperatura de 80grados. En esos momentos se aprecia el calor del fuego, es ahí cuando se me vino a la mente este tema: “Una vida sin fuego”.¿Qué haríamos nosotros sin fuego?  ¿Sera que podemos vivir sin fuego? Mientras estemos sobre esta tierra no podremos vivir sin fuego. El universo está lleno de fuego. El sol es una inmensa esfera ardiente de fuego. Según los científicos hay estrellas que brillan con su propio fuego. Incluso, en el centro de nuestro planeta hay fuego, hierro derretido. Los volcanes son una muestra de ello. Hay ocasiones que la Biblia asocia a Dios con el fuego:
1.        Deuteronomio 4:24 “Porque Jehová tu Dios es fuego consumidor…”  
2.        Éxodo 3: 2 Y se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía.
3.        Éxodo 19: 18 Todo el monte Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en fuego; y el humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía en gran manera.
Realmente nuestro Dios es un Dios de Fuego. A Él nunca se le debe de asociar con la luz fría de la luna, sino con la luz radiante del sol. Elías nos presento un verdadero reto: 1Reyes 18: 24 “Invocad luego vosotros el nombre de vuestros dioses, y yo invocaré el nombre de Jehová; y el Dios que respondiere por medio del fuego, ése sea Dios...” Jeremías dijo el capitulo 20 verso 8 que ya no hablaría mas de Dios porque su Palabras solo había sido para afrenta, pero en el verso 9 dice: “…no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude”.  Libro de Apocalipsis habla que Dios tiene una completa aceptación cuando tenemos una vida no tibia ni fría sino caliente. Jesús dijo en el libro de Mateo capitulo 24 verso 12 “por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Con esto entendemos que el que tiene a Dios en su corazón tiene una vida cubierta bajo la temperatura del fuego de Dios; pero el que no tiene a ese Dios de fuego, lleva una vida de frialdad. Es posible que usted tenga una vida sin fuego. ¿Cómo es posible vivir sin la protección de ese Dios de fuego? ¿Por qué hay que estarse congelando en este mundo cuando podemos vivir bajo la cobertura del Hijo de Dios. Lucas 13: 34 ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste! Israel no quiso calentarse en el fuego de Dios. Así hay personas que no quieren calentarse en el fuego de Dios.

I.        La oscuridad reina en una vida sin fuego.  

Levítico 1: 7 Y los hijos del sacerdote Aarón pondrán fuego sobre el altar, y compondrán la leña sobre el fuego. Levítico 6: 13 El fuego arderá continuamente en el altar; no se apagará. El trabajo de estos sacerdotes era mantener el fuego encendido, que no se apagara, porque de lo contrario la oscuridad reinaría… Donde no hay fuego, hay oscuridad y frio. Donde no está Dios, hay oscuridad y frio pero del que congela hasta los huesos, por eso es que las personas no quieren saber nada de Dios, porque pierden su visibilidad de ese Dios de fuego. Hoy en día no podemos ver a las estrellas es debido a la contaminación ambiental y lo único que vemos es humo… Ese es el precio que pagamos en nuestras ciudades, muchas luces pero pocas estrellas. Si los Magos hubieran vivido en esta época, de seguro se les hubiese hecho muy difícil encontrar la estrella que los habría de guiar hasta llegar a Belén donde había nacido el niño Jesús. Aquí hay una gran verdad, la contaminación del pecado está evitando que las personas vean al Dios de fuego, el pecado es como una nube que cubre la fe de las personas evitando así poder ver la luz del fuego de Dios. El pecado impide que podamos ver a Dios que está ahí, brillando eternamente porque es un Dios de fuego.Éxodo 13: 21 Y Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles, a fin de que anduviesen de día y de noche. De acuerdo a Hechos 2, en el Día de Pentecostés no sólo hubo fuego sino también viento… El viento dispersa la neblina y hace que se pueda ver el fuego. Durante el ministerio de Jesús en la tierra reprendió a sus discípulos en varias ocasiones por su incredulidad al Dios de fuego. Sin embargo en el día de Pentecostés, Dios mando una ráfaga de viento que rompió el velo de la neblina provocada por Satanás al grado de que no quedaran dudas en las mentes de los discípulos de la existencia del Dios de fuego.

II.        Únase al Dios de fuego

Una verdadera unión con el Dios de fuego implica estar encendidos en su fuego. El Dios de fuego no disfruta de la compañía de personas frías. Él no se siente complacido con las personas tibias, frías y perezosas que no tienen disciplina y que laboran a tientas y a ciegas; personas que son indecisas. De acuerdo a Mateo 3:11-12 y Lucas 3:16-17, Jesús bautiza con fuego. Juan el Bautista dijo, “Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará”. Algunos dicen que cuando Juan dijo que Jesús bautizaría en Espíritu Santo y Fuego, él en realidad se refería a que Jesús limpiaría y juzgaría a Israel. Cuando Juan habló del bautismo en el Espíritu y en Fuego, estaba dando una promesa y no una amenaza. Este era un aviso acerca de las cosas que habrían de suceder. A través de las Escrituras, el Fuego de Dios es enviado tanto para purificar como para bendecir. Dios no nos envía su Fuego para hacernos sentir cómodos sino para consagrarnos y estimularnos. Cuando Moisés vio que la zarza que ardía, Dios le advirtió que el lugar donde estaba parado era tierra santa. El propósito por el cual Dios nos llena de su Espíritu no es para que recibamos emociones agradables ni tengamos servicios preciosos en las iglesias, sino para que nos prepararnos para servirle. Al otorgarnos poder, Jesús establece claramente su propósito. “... y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”  (Hechos 1:8). Ser una persona ungida es algo maravilloso, pero el objetivo no es sólo tener servicios bonitos sino servir a Dios.   Elías fue arrebatado en un carro de fuego 2Reyes 2: 11 Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino. Creo que cuando suene la trompeta la iglesia de Cristo será arrebatada en un carro de fuego. Aleluya.

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