DOS CLASES DE PERSONAS
Salmo 1:1-6

Introducción:
   Una de las cosas que Dios dio al hombre es el libre albedrío. A través del libre albedrío el hombre tiene la capacidad de amar o rechazar a Dios. Aun cuando Dios es el Creador de todas las cosas y tiene autoridad para hacer y deshacer; ha puesto delante de todo hombre y mujer dos caminos. Y ha hecho esto, no para confundir, sino porque El quiere que se le busque voluntariamente y no a la fuerza. Habiendo dos caminos, entonces hay dos clases de personas, porque no todos escogen la misma cosa. Conozcamos las dos clases de personas:

1. Los justos.
   Antes de empezar con este punto de la lección quiero que quede claro que: Es justo solo aquel que ha sido lavado en la sangre de Cristo.  El primer versículo de los salmos empieza dando una bienaventuranza al hombre justo.   Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado (Sal. 1:1). El hombre justo pone la palabra de Dios como la regla de su vida. Ya sea en el trabajo o en la casa, su vida está sometida a la palabra de Dios. Aunque los consejos de los amigos parezcan buenos pero si van en contra de la palabra de Dios, los rechaza. Los verdaderos creyentes son personas justas y pueden distinguirse por las cosas que no hacen, los lugares a donde no van y las personas con las que no se asocian. Ninguna persona puede experimentar la bendición de Dios sin apartarse de las cosas malas. El hombre justo no solo basa su vida en la palabra de Dios sino que se goza en leerla y escudriñarla. Sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche (Sal. 1:2). Se dice que la vaca tiene muchos compartimientos en su estómago. En la mañana se apresura a comer el pasto más fresco; pero cuando ya el día está caliente, se echa en la sombra de algún árbol y repasa lo que recogió en la mañana. Así es el justo. Lee la palabra en la mañana, en la tarde o en la noche y medita en ella cuando va caminando, antes de acostarse y cuando está trabajando. Lo más triste hoy en día es que hay mucha gente que no se deleita en la palabra de Dios. Para ellos, leer la Biblia es aburrido. Sin embargo, si queremos ser prosperados, si queremos ser bienaventurados, si queremos ser personas justas tenemos que hacer de ella nuestro pan diario. Dios dijo a Josué: Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien (Jos. 1:8). Cuando el justo ha hecho de la palabra de Dios su pan diario entonces vendrá su recompensa. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace prosperará (Sal. 1:3). Esto mi hermano no es solo una promesa para el justo sino que también es una descripción de lo que Dios puede hacer en tu vida, si escoges vivir conforme a su palabra. Si lo haces, entonces El te llama justo.

2. Los malos.
   Esta gente corre de arriba para abajo. Viaja de un lugar a otro. Vende una cosa para comprar otra mejor. Y todo esto lo hacen con el fin de ser felices. La mala noticia a todo esto es que nada de lo que hagan les traerá felicidad. La felicidad solo viene cuando se rinde la vida a Dios. Los malos van en contra de todo lo que Dios quiere que el hombre haga. Hablan mal de Dios y de los que le buscan. Niegan a Dios. Y se jactan que les va bien sin buscar a Dios. Sin embargo, en el día del juicio tendrán su recompensa. No así los malos, que son como el tamo que arrebata el viento. Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos. Porque Jehová conoce el camino de los justos; mas la senda de los malos perecerá (Sal. 1:4-6). Esto me recuerda la historia del rico necio de quien Jesús habló. Este hombre, cuando vio que todo le iba bien mandó construir silos más grande para guardar su cosecha. Al tenerlos llenos se dijo: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? (Luc. 12:19-20).    Este no es el triste final de los malos. Hay algo peor que esto. Después de la muerte serán juzgados. Y porque rechazaron a Dios no podrán estar con los justos.

3. El hombre malo puede ser justificado.
   La más grande noticia para el malo es que mientras todavía está vivo hay esperanza para ser justificado. Lo único que tienen que hacer es poner su fe en Cristo y rendir su vida a El. Si lo hace entonces pasará de muerte a vida.

Conclusión:
¿Qué clase de persona eres? ¿Eres ya justificado por la sangre de Cristo? Si todavía no, hoy lo puedes serlo. Si no lo haces, permanecerás como enemigo de Dios y el día en que mueras irás a juicio de condenación.

 

 


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